Encuestas encienden alarmas: ¿Se desmorona el apoyo a Milei tras un nuevo desplome en su imagen?

Las encuestas de marzo muestran una nueva y fuerte caída en la imagen de Javier Milei. ¿Estamos ante un simple retroceso o el inicio de un cambio de tendencia irreversible que preocupa al oficialismo? Los detalles del desgaste.

Por infotucuman · 21/03/2026 · min de lectura
Encuestas encienden alarmas: ¿Se desmorona el apoyo a Milei tras un nuevo desplome en su imagen?

Los números no mienten y ahora pintan un panorama preocupante para la Casa Rosada. Las últimas encuestas revelan una nueva y marcada caída en la aprobación del presidente Javier Milei, situándola alrededor del 38%, mientras la desaprobación se acerca al 60%. Este retroceso, que sigue a un breve repunte post-elecciones, abre un intenso debate entre analistas: ¿es un tropiezo momentáneo o el inicio de un cambio de tendencia más profundo?

Los datos de marzo muestran un deterioro consistente en varios frentes. No solo baja la imagen presidencial, sino que también crece la proporción de argentinos que responsabilizan directamente al gobierno actual por la crisis económica, superando por primera vez a quienes señalan a la herencia recibida. Este clima se refuerza con una baja en los índices de confianza del consumidor.

¿Un déjà vu o algo más grave?

El escenario tiene ecos del período previo a las legislativas de octubre, donde los sondeos anticipaban un mal resultado que finalmente no se concretó. Sin embargo, los consultores advierten que esta vez hay un factor adicional que preocupa: un desgaste palpable en la credibilidad del Gobierno.

Este deterioro responde a lo que los expertos describen como un doble frente de ataques. Por un lado, están los cuestionamientos por episodios recientes que impactan en el discurso “anticasta”, como el caso de la criptomoneda $Libra y las polémicas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

La inflación, el termómetro que no baja

Por otro lado, persiste la dificultad para consolidar una baja sostenida de la inflación, el principal termómetro de la gestión. En febrero, el índice de precios volvió a ubicarse en torno al 2,9%, encadenando varios meses sin una desaceleración clara. Esta realidad contrasta con las expectativas iniciales del propio equipo económico, que proyectaba una reducción más rápida.

La mayoría de los especialistas coincide en que la credibilidad del Presidente se erosionó en las últimas semanas. Mientras una parte cree que la caída puede revertirse, otro grupo advierte que la recuperación será más compleja. Incluso, muchos sostienen que los problemas de confianza ligados a la transparencia y coherencia pueden tener un impacto más profundo y duradero que las propias dificultades económicas.

Credibilidad: el pilar que se resquebraja

En este marco, se consolida una idea clave: la credibilidad es el factor central para sostener cualquier programa de reformas ambicioso. La falta de confianza no solo daña la percepción social, sino que paraliza decisiones económicas cruciales, desde inversiones hasta cambios en los hábitos de consumo.

Algunas señales de esta parálisis ya son visibles. Medidas impulsadas por el Gobierno, como incentivos para la formalización de ahorros o reformas laborales, avanzan con extrema cautela en el sector privado, donde persisten dudas sobre su continuidad y el escenario político futuro.

Así, el oficialismo enfrenta un desafío en espejo: necesita mostrar resultados económicos concretos para recuperar respaldo, pero al mismo tiempo debe reconstruir la confianza perdida para que esas mismas medidas tengan el impacto deseado. Sin uno de estos pilares, el otro pierde toda efectividad.

A corto plazo, el contexto internacional podría ofrecer algún alivio discursivo. La suba del precio del petróleo y las tensiones geopolíticas comienzan a presionar sobre la inflación a nivel global, lo que podría usarse como argumento para explicar desvíos en las metas locales.

No obstante, el desafío interno es mucho más complejo. Para recomponer el fracturado vínculo con la sociedad, el Gobierno deberá revisar no solo los resultados económicos, sino también su estrategia política, la claridad de sus mensajes y, fundamentalmente, la coherencia entre el discurso disruptivo y la gestión de todos los días. El tiempo para actuar se reduce mientras los números siguen su marcha descendente.

También puede interesarle

Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Sociedad
Publicidad