Encontró un DNI y una tarjeta en la calle y desató un raid de estafas: los detalles que pocos conocen
¿Una simple pérdida de documentos o el inicio de un plan perfecto? Conocé cómo una mujer usó un DNI ajeno para vaciar cuentas y obtener créditos millonarios durante meses.
Una mujer de Tucumán se topó con un portadocumentos ajeno y, lejos de devolverlo, desató una ola de fraudes que ya suma 14 hechos delictivos. La Fiscalía amplió la imputación contra Romina Vanesa Sanavria, quien enfrenta cargos por apropiación, estafas y falsificaciones tras usar la identidad de su víctima durante más de tres meses.
Todo comenzó el 26 de enero de 2026, cuando una mujer perdió su DNI y una tarjeta bancaria mientras caminaba por la zona de Junín y El Bajo, en San Miguel de Tucumán. Lo que parecía un simple descuido se convirtió en el punto de partida de una compleja cadena de delitos.
La imputada, lejos de entregar los documentos, los utilizó para vació cuentas bancarias, sacó créditos millonarios y realizó compras por más de $3 millones en comercios físicos y virtuales, todo en nombre de la damnificada.
¿Cómo logró engañar a bancos y comercios?
Sanavria no solo usó el DNI y la tarjeta: también descargó ilegalmente recibos de sueldo de la plataforma estatal DIGITUC, falsificó firmas y se hizo pasar por la víctima en llamadas y mensajes. Según la investigación, entre el 27 de enero y el 10 de febrero realizó compras presenciales por $3.234.659,08 y virtuales por $2.200.000.
El raid escaló rápidamente. El 24 de febrero abrió una cuenta crediticia y obtuvo un préstamo de $2.646.000. Al día siguiente, repitió la maniobra y consiguió otros $1.985.413,92. En marzo, logró una tarjeta de crédito a nombre de la víctima y la usó para comprar por $1.217.038,92 en distintos locales de la capital tucumana.
Pero no se detuvo ahí. El 8 de abril, se presentó en una sucursal bancaria de avenida Alem y Las Piedras y, engañando al personal, extrajo $2.084.300 directamente de la cuenta de la damnificada. Días después, el 29 de abril, falsificó una firma para obtener un crédito por $2.639.141 en productos tecnológicos.
El error que la delató
El 8 de mayo de 2026, Sanavria volvió a la misma sucursal bancaria para retirar $100.000, pero esta vez un empleado de seguridad la reconoció. Las firmas y los datos biométricos no coincidían con los de la verdadera titular, y la Policía la detuvo en el lugar.
Con la ampliación de la imputación, la acusación ahora incluye dos nuevos hechos ocurridos en abril. El 2 de abril, mediante WhatsApp, engañó a un asesor comercial de una empresa de créditos en calle Catamarca al 200 y obtuvo un préstamo de $2.980.000. El 17 de abril, en un comercio de calle Muñecas al 100, falsificó la firma de la víctima en pagarés y consiguió un crédito por $2.761.920.
La Fiscalía, a cargo de Diego Alejo López Ávila, sostiene que Sanavria cometió delitos de apropiación de cosa perdida, defraudación con tarjeta de compra, estafa por suplantación de identidad y falsificación de instrumentos privados, entre otros. El juez ya prorrogó por 60 días la prisión preventiva, mientras se siguen reuniendo pruebas para avanzar en la causa.
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