Emprendedoras salteñas denuncian estafa millonaria por maquinaria defectuosa de empresa tucumana
Una inversión familiar para un emprendimiento panadero terminó en una denuncia por estafa. ¿Cómo una compra de maquinaria en una empresa tucumana dejó a una familia salteña con equipos defectuosos, deudas y un pedido que nunca llegó? Los detalles de un caso que, aseguran, se repite en todo el país.
Una inversión familiar para un emprendimiento panadero se convirtió en una pesadilla económica tras una transacción con una firma de Tucumán. Jorgelina, una joven de Coronel Moldes, Salta, relató en el programa Somos La Mañana cómo ella y su madre fueron perjudicadas al comprar equipos que nunca llegaron o llegaron defectuosos, un caso que, según ella, se repite en varias provincias.
El sueño de madre e hija era hacer crecer su pequeño negocio de panificados caseros. Para ello, decidieron invertir en maquinaria que optimizara la producción de panes, budines y medialunas. La primera operación, la compra de un horno rotativo de 15 bandejas, se realizó a contra reembolso y pareció transcurrir con normalidad.
El problema surgió cuando, al no tener aún la instalación de gas, no pudieron probar el horno en el acto. Esta primera experiencia, aparentemente exitosa, las animó a realizar un segundo pedido, esta vez de una sobadora, una pieza fundamental para su trabajo diario.
¿Qué pasó con el segundo pedido?
Para la sobadora, al no contar con efectivo, optaron por pagar con tarjeta de crédito. Sin embargo, este equipo nunca fue entregado. La denuncia señala que el dinero se descontó, pero la máquina jamás llegó a Coronel Moldes.
La situación empeoró cuando finalmente pudieron instalar el gas y probar el horno que sí habían recibido. “El horno no funciona”, afirmó Jorgelina. Tuvieron que llamar a un técnico, quien descubrió que el aparato estaba ensamblado con piezas usadas y requirió el reemplazo de varios componentes.

La empresa involucrada es Panni, una firma tucumana que las emprendedoras encontraron a través de internet, atraídas por los precios de su tienda online. Lo que parecía una oportunidad se transformó en un grave quebranto económico.
Un reclamo que no encuentra respuestas
Jorgelina detalló las acciones legales emprendidas: enviaron una carta documento e iniciaron una denuncia ante Defensa del Consumidor en Salta. No obstante, aseguró que la empresa no se presentó a las audiencias convocadas. “La única instancia que nos queda es lo legal”, lamentó, añadiendo que no pueden costear un abogado para avanzar judicialmente.
El impacto financiero es severo. La madre de Jorgelina había solicitado un préstamo para financiar esta inversión. Hoy, continúan pagando esa deuda mientras intentan mantener el emprendimiento a flote con herramientas precarias, lo que limita enormemente su producción y sus ingresos.

¿Un caso aislado o un patrón de conducta?
La joven salteña afirmó que su experiencia no es única. Dijo haber contactado a otras familias afectadas en distintas provincias que también acusan a la misma empresa tucumana. “He hablado con personas a las que les dieron una estafa de hasta 12 millones; somos familias de todo el país que realmente estamos todos desilusionados”, expresó con crudeza.
Actualmente, desde Coronel Moldes, madre e hija persisten en su trabajo, vendiendo sus productos caseros. Su testimonio público busca visibilizar el caso, alertar a otros pequeños emprendedores sobre los riesgos y, quizás, encontrar el apoyo necesario para enfrentar la compleja situación legal y económica en la que quedaron sumergidas.
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