El trabajo ya no alcanza: la realidad oculta detrás de las cifras del empleo en Argentina

¿Tu sueldo ya no te alcanza? No estás solo. Millones de argentinos con trabajo estable deben buscar ingresos extra para sobrevivir, mientras la informalidad crece a un ritmo alarmante. Te contamos los datos que explican por qué el empleo ya no garantiza nada.

Por infotucuman · 24/03/2026 · min de lectura
El trabajo ya no alcanza: la realidad oculta detrás de las cifras del empleo en Argentina

Tener un trabajo estable ya no es sinónimo de tranquilidad económica en Argentina. Millones de trabajadores, incluso aquellos con empleos formales, se ven forzados a buscar ingresos extra para llegar a fin de mes, mientras la informalidad crece como un fenómeno que compensa la pérdida de puestos en blanco.

Los números oficiales del Indec para el cierre de 2025 son elocuentes: la desocupación alcanzó al 7,5% de la población económicamente activa, lo que representa alrededor de 1,7 millones de personas. Esta cifra marca un aumento de 1,1 puntos porcentuales respecto al 6,4% registrado al finalizar 2024.

¿Crecimiento sin empleo de calidad?

Expertos de Invecq Consulting señalan que el problema central no es solo la falta de trabajo, sino su deteriorada calidad. Explican que la economía muestra signos de crecimiento en sectores como el agro, la minería y las finanzas, que son rentables pero generan pocos puestos laborales. Este desacople crea un escenario donde no hay una destrucción masiva de empleos, pero sí un avance constante de la informalidad.

En concreto, el empleo total perdió 118.000 puestos comparado con el último trimestre de 2023. Dentro de esa cifra, desaparecieron 182.000 empleos registrados. La contrapartida fue el crecimiento del trabajo informal, que sumó 376.000 nuevos trabajadores, compensando numéricamente la caída del empleo en blanco.

¿Qué sectores lideran la informalidad?

El fenómeno se extiende por toda la economía. El comercio es el sector que más expandió la informalidad, con 210.000 nuevos puestos bajo esta modalidad. En la industria manufacturera, se perdieron 63.000 empleos formales, pero se crearon 87.000 informales. La construcción vio caer 47.000 puestos registrados, compensados por 96.000 informales. Incluso el sector público redujo 80.000 empleos formales.

Paralelamente, aumenta el número de personas que, teniendo trabajo, necesitan más horas o un segundo empleo. Según el Indec, son 3,7 millones los ocupados en esta búsqueda. Esta realidad impacta con más fuerza en jóvenes y mujeres, haciendo del pluriempleo una estrategia de supervivencia.

La nueva figura: el “trabajador pobre”

Este contexto da lugar a una figura en ascenso: el “trabajador pobre”. Son personas que, a pesar de tener un empleo (incluso formal), sus ingresos no les alcanzan para cubrir la canasta básica total y se ven obligadas a multiplicar sus fuentes de ingreso.

Las diferencias entre rubros son notorias. Las mayores tasas de búsqueda de un empleo adicional se dan en el servicio doméstico (30,7%), hoteles y restaurantes (25,5%) y la construcción (23%). En el otro extremo, los sectores con menor necesidad de ingresos extra son la minería e hidrocarburos (6,4%), el financiero (8,3%) y los servicios inmobiliarios (9,7%).

¿Qué se espera para el futuro?

Las proyecciones para 2026 anticipan un crecimiento moderado en áreas intensivas en empleo, como industria y comercio (con una expansión estimada del 1% cada una). Se espera una dinámica algo más favorable en construcción, agro, petróleo, gas y minería, con subas proyectadas del 5%. Aun así, se prevé que la tasa de desempleo se mantenga alrededor del 7,5%.

En este escenario, el mercado laboral consolida una tendencia alarmante. El debate ya no se centra solo en cuántas personas trabajan, sino en las condiciones en que lo hacen. Hoy, la calidad del empleo emerge como el desafío principal para la economía argentina.

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