El temporal golpea con furia en Aguilares: agua hasta las rodillas y familias separadas

El temporal dejó su huella más cruel en Aguilares, Tucumán. Vecinos de Villa Nueva relatan agua hasta las rodillas dentro de sus casas, familias separadas y noches en vela por el miedo a los robos, mientras la solidaridad local intenta paliar la emergencia.

Por infotucuman · 29/01/2026 · min de lectura
El temporal golpea con furia en Aguilares: agua hasta las rodillas y familias separadas

El sur tucumano enfrenta las peores consecuencias del temporal que azotó la provincia. En Aguilares, específicamente en el barrio Villa Nueva, las lluvias intensas del fin de semana provocaron anegamientos severos que ingresaron a las viviendas, dañaron pertenencias y generaron una profunda angustia vecinal, con familias que debieron separarse y personas que duermen paradas por el agua estancada.

La entrada a la ciudad de Aguilares quedó seriamente comprometida por la acumulación de agua y escombros, dificultando la circulación. En distintos puntos urbanos, el agua permaneció estancada por días, agravando los daños materiales y complicando las tareas de limpieza y recuperación.

Relatos de pérdida y resistencia en Villa Nueva

Verónica Lobo, vecina de Villa Nueva, relató que el agua ingresó a su casa tras la tormenta del sábado por la tarde, alcanzando la altura de las rodillas. “Se me mojaron casi todas las cosas”, afirmó. La situación forzó a enviar a sus hijas a casas de familiares, un momento especialmente duro con la más chica, de 10 años.

La situación se agravó cuando un árbol cayó sobre la tapia del fondo, facilitando el ingreso de una gran cantidad de agua. Desde entonces, Verónica duerme en la galería de la casa con una hija, mientras su marido debió mudarse a otra vivienda. Ella reprochó que al hombre no le permitieran faltar al trabajo para asistir en la emergencia familiar.

Aseguró que, aunque no es la primera vez que el agua ingresa, nunca había llegado a ese nivel. Gran parte de la ropa y electrodomésticos como la heladera y el lavarropas quedaron dañados. A pesar de las pérdidas, destacó la colaboración de vecinos y amigos.

El miedo a los robos complica las evacuaciones

La decisión de muchos vecinos de permanecer en sus viviendas inundadas está marcada por el temor a los robos. Verónica Lobo explicó su apego al hogar y el miedo a que le saquen las cosas, especialmente con las chapas sueltas por la caída del árbol. “Si me voy no estaré tranquila; tengo miedo… No voy a dormir”, expresó.

Alberto Gambarte, otro residente de Villa Nueva, contó una experiencia similar, debiendo levantar la heladera y trasladar objetos, aunque reconoció que muchas cosas se perdieron. “Dormimos parados; llevamos tres o cuatro noches así”, describió. Señaló que, a diferencia de otras ocasiones, el agua no baja, generando preocupación por riesgos sanitarios y la presencia de alimañas.

Solidaridad vecinal y alertas en el sector productivo

Frente a la emergencia, la respuesta comunitaria fue clave. Vecinos de Aguilares, muchos de Villa Nueva y vinculados a la comisión de fútbol local, organizaron una olla popular para asistir a las familias afectadas. Juan Gómez, uno de los organizadores, explicó que la iniciativa surgió porque todos tenían un familiar o conocido golpeado por el temporal.

El impacto también encendió alarmas en el sector agropecuario. Hugo Meloni, presidente de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), explicó que las lluvias golpearon con mayor fuerza al sur provincial.

Uno de los principales problemas derivados es el deterioro de las vías secundarias y terciarias, que ya venían en mal estado y ahora son prácticamente intransitables. Esto dificulta que los productores monitoreen sus cultivos. Respecto a los lotes, si bien no hubo pérdidas generalizadas por desbordes, sí se registraron anegamientos puntuales.

Meloni consideró urgente que el Gobierno avance con tareas de recuperación vial de cara a las próximas aplicaciones y a la cosecha, prevista a partir de abril o mayo, para evitar problemas al momento de sacar la producción.

En Aguilares y las zonas más afectadas, los vecinos esperan que el agua baje para iniciar la limpieza, mientras resisten sostenidos por la solidaridad y con la incertidumbre de no saber cuándo volverán a la normalidad.

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