El sur tucumano bajo el agua: más de 200 familias huyeron de sus casas en una noche de angustia
La Madrid y Graneros viven otra noche de pesadilla. ¿Cómo sobreviven más de 200 familias a la intemperie tras la furia del río Marapa? Los testimonios desgarradores desde las carpas en la ruta.
La crecida repentina del río Marapa desató una nueva emergencia en La Madrid, forzando la evacuación masiva de vecinos que debieron refugiarse a la vera de la ruta. Las intensas lluvias que azotaron el sur de la provincia volvieron a golpear con fuerza, replicando escenarios dramáticos que muchos creían superados.
El operativo de emergencia se desplegó ante el avance del agua sobre las viviendas, encendiendo todas las alertas en la zona. Más de 200 familias tuvieron que abandonar sus hogares de manera preventiva, instalándose en carpas improvisadas al costado de la ruta nacional 157.
Un refugio bajo la incertidumbre
Paralelamente, unas 300 personas fueron trasladadas hacia un centro de evacuación habilitado en la escuela de Taco Ralo, donde pasaron la noche bajo resguardo. La situación también impactó con crudeza en la vecina localidad de Graneros, donde vecinos relataron que el desborde hizo que el agua alcanzara el centro de la ciudad, ingresando en numerosos domicilios.
Frente al escenario crítico, personal policial junto a distintos organismos de asistencia coordinaron tareas para resguardar a la población. El jefe de la Regional Sur de la Policía, Marcos Barros, explicó que las autoridades desplegaron un operativo integral para asistir a las familias afectadas.
Historias de desarraigo en la ruta
Entre los evacuados se encuentra Lidia Ocampo, una vecina de 68 años que debió abandonar su hogar junto a su familia y siete mascotas que lograron rescatar. “La peor inundación que vivimos fue la de 2017, pero esta también nos asustó mucho”, relató desde una carpa.
La familia no cuenta con alimentos suficientes y recibió ayuda solidaria de personas que pasaron por la zona. “Unos chicos nos regalaron fiambre y con eso nos alimentamos”, explicó Ocampo, quien detalló lo repentino del avance del agua. “En unas tres horas el agua empezó a venir para el pueblo y tuvimos que salir para la ruta como pudimos”.
“Pasamos la noche despiertos mirando qué pasaba con la lluvia y el agua. Hace frío y no sabemos cómo va a seguir la situación”, expresó con preocupación. Una realidad similar vive Silvia Coronel, también de 68 años, quien comparte una carpa junto a otras once personas en estado de alerta permanente desde la madrugada.
Fe y advertencias desoídas
“Estamos sin dormir porque ya teníamos la advertencia de lluvias en toda la provincia. No sabemos cómo quedará todo después de esto”, comentó. En otra carpa, Lilia Alderete, de 64 años, armó un pequeño altar con una imagen de la Virgen del Valle y del Padre Mario, iluminado por una vela.
“Les estoy pidiendo por todos nosotros para que esto mejore”, explicó. Ángela Salazar, enfermera y vecina de la zona, señaló que si bien las autoridades habían advertido sobre la posibilidad de inundaciones, muchos habitantes confiaban en que el fenómeno no alcanzaría esta magnitud.
“Siempre uno tiene la esperanza de que no se repita. Levantamos lo que pudimos, pero no tenemos vehículos ni medios para trasladar nuestras cosas. Todo esto que está pasando es muy triste”, lamentó.
Mientras continúan las tareas de asistencia y monitoreo en el sur provincial, las familias evacuadas permanecen a la espera de que el nivel del agua descienda. El objetivo ahora es poder regresar a sus hogares y evaluar los daños provocados por una nueva crecida que vuelve a poner a La Madrid entre las localidades más castigadas por las lluvias en Tucumán.
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