El silencio del ex gobernador que tiene en vilo a la política local: ¿Qué busca realmente con sus movimientos?
Mientras algunos intentan cerrar filas, otros buscan abrir grietas en el tablero político. ¿Qué estrategia está realmente detrás de los recientes movimientos del ex gobernador y cómo responderán los actores clave?
Un ex gobernador ha reactivado su actividad política con una serie de reuniones y viajes que generan especulaciones sobre sus intenciones reales. En medio de un escenario donde las elecciones de 2027 ya comienzan a marcar el ritmo, sus gestos son interpretados como señales de un posible regreso al juego de poder.
Juan Manzur, senador nacional, ha retomado contactos con intendentes y legisladores, buscando acercamientos que por ahora no han encontrado la recepción esperada. Varios dirigentes alertaron sobre estas llamadas, prefiriendo mantenerse al margen de lo que perciben como una interna en ciernes.
¿Por qué reaparece ahora?
Quienes han conversado recientemente con Manzur lo describen como activo, optimista y hasta entusiasmado. En su entorno repite que “este es su año” y menciona variables externas como parte de su estrategia. Sus frecuentes viajes a Estados Unidos y reuniones con senadores opositores a Donald Trump forman parte de una narrativa que busca proyectar influencia internacional.
El ex gobernador también expresa preocupación por la gestión actual, aunque evita cuestionamientos frontales. Habla de la cercanía del gobernador Osvaldo Jaldo con Javier Milei, del contexto económico y social, y de los riesgos que percibe en ese alineamiento.
La respuesta del oficialismo
Jaldo, por su parte, mantiene una postura cautelosa. Esta semana reiteró ante Los Primeros (Canal 10) que está habilitado para buscar la reelección, pero que aún no tomó la decisión. “Es una definición que, en sí misma, es una jugada”, según analizan observadores políticos, ya que mantiene expectativas y ordena a los propios mientras deja en suspenso a los ajenos.
El gobernador insiste en que no es tiempo de candidaturas y que la prioridad debe ser la gestión en un contexto difícil. Este mensaje busca disciplina interna dentro del peronismo, pero también funciona como advertencia hacia quienes podrían apresurarse.
El rol del vicegobernador
Miguel Acevedo ha tomado una posición clara en este escenario. El vicegobernador no solo reafirmó su alineamiento con Jaldo, sino que reiteró sin rodeos su deseo de repetir la fórmula. “Somos una fórmula”, declaró en LG Play, en lo que interpretan como un intento de cerrar fisuras antes de que aparezcan.
Este gesto de lealtad tiene, según analistas, un destinatario claro: el ex jefe político de Acevedo, Juan Manzur. En los pasillos de la Cámara aseguran que el vicegobernador viene tomando distancia del senador, ya que no cree que sea momento de priorizar la política por sobre la gestión.
Una teoría audaz
Manzur desliza entre sus cercanos una teoría particularmente osada: asegura que la reelección de Jaldo podría ser frenada en la Justicia, lo que reconfiguraría todo el tablero político. Esta versión evoca lo que el propio senador vivió en 2023, cuando debió correrse de la fórmula por decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Contra esta posibilidad, Jaldo repite que está constitucionalmente habilitado para buscar un nuevo mandato y baja el tono a esas versiones.
Las tensiones internas
La política local rara vez acepta relatos lineales. Mientras Acevedo se muestra alineado, en la Casa de Gobierno algunos empezaron a tomar nota -y distancia- de sus movimientos. En particular, en el entorno del ministro del Interior, Darío Monteros, donde prestaron atención a sus declaraciones y gestos.
Manzur carga además con otra cruz: en el peronismo que le seguía no le perdonan que haya “hecho la planchita” tras la asunción de Jaldo. Esa ausencia durante dos años, sumada a haber acordado en las legislativas de 2025 sin respetar el clamor del peronismo no mileísta, le juega en contra según sus críticos.
Como se observa en este complejo entramado, la provincia intenta dejar atrás meses de gestión signada por urgencias para entrar lentamente en clima electoral. El peronismo empieza a ordenar su interna con una salvedad que el propio Jaldo admitió en un almuerzo con legisladores en marzo: ya no sobra nadie.
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