El segundo hijo que ya no llega: la tendencia que preocupa a los especialistas en fertilidad

Las consultas por un segundo hijo se desploman en las clínicas de fertilidad argentinas. ¿Qué hay detrás de esta tendencia que redefine las familias?

Por infotucuman · 13/06/2026 · min de lectura
El segundo hijo que ya no llega: la tendencia que preocupa a los especialistas en fertilidad

La familia numerosa parece cosa del pasado en Argentina. Las consultas por un segundo hijo se desplomaron en las clínicas de fertilidad, mientras crecen las de quienes buscan el primero a edades cada vez más avanzadas. ¿Qué hay detrás de este cambio silencioso?

Especialistas en medicina reproductiva coinciden en que el fenómeno responde a una combinación de factores: postergación de la maternidad y paternidad, nuevos proyectos de vida e incertidumbre económica. Todo esto modificó la forma en que las personas planifican sus familias.

¿Qué dicen los números?

Gastón Rey Valzacchi, director médico y presidente de Grupo Procrearte, señaló a TN que “observamos una disminución progresiva en las consultas de pacientes que llegan con el objetivo de buscar un segundo hijo”. No es un cambio abrupto, sino una tendencia que se fue consolidando en los últimos años y que se volvió especialmente visible durante la última década.

“Las maternidades y paternidades son más tardías, las familias son más pequeñas y existe una mayor planificación de los proyectos personales y profesionales. Además, el contexto económico también condiciona las decisiones familiares”, agregó.

Elena Zeitler, ginecóloga a cargo del área de Fertilidad del Hospital de Clínicas de la UBA, aportó datos concretos: “Las consultas por segundo hijo son menores que hace una década. Esto puede explicarse porque la tasa bruta de natalidad cayó de 14 a 7,7 entre 2013 y 2023, según datos del INDEC”.

El factor económico y la edad

La cuestión económica aparece como una de las razones más repetidas entre los pacientes. “Es un planteo que hemos escuchado con frecuencia en momentos de incertidumbre”, afirmó Zeitler, quien remarcó que esta preocupación es especialmente visible entre las familias de clase media y clase media baja que consultan en el sistema público.

Sin embargo, el dinero no es el único factor. El retraso de la maternidad y la paternidad también juega un rol clave. “El perfil más frecuente es el de mujeres o parejas que postergaron la búsqueda por motivos personales, profesionales, económicos o vinculares y llegan a la consulta con una edad reproductiva más avanzada”, explicó Rey Valzacchi.

El impacto de la edad es determinante. “Si una mujer llega a su primer hijo cerca de los 38, 40 años o más, el margen biológico para pensar en un segundo embarazo se reduce considerablemente. Muchas veces el deseo existe, pero el tiempo reproductivo disponible es menor”, detalló.

Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico y presidente de la Fundación REPRO, coincide: hace quince años la edad promedio de consulta para buscar un embarazo rondaba los 33 años, mientras que ahora se ubica entre los 37 y los 38 años. “La realidad es la postergación de la maternidad, el tener menos hijos e incluso, en algunos casos, no tenerlos”, analizó.

Ese retraso también repercute en los tratamientos de fertilidad. Pasqualini indicó que entre el 35% y el 40% de los procedimientos de fertilización in vitro que realiza su institución se llevan adelante con óvulos donados debido a la disminución de la reserva ovárica asociada al paso del tiempo.

Crece la preservación de óvulos

En paralelo, las clínicas registran un fuerte crecimiento de las consultas vinculadas a la preservación de la fertilidad. “Lo que sí está creciendo mucho es la preservación de la fertilidad mediante la vitrificación de óvulos”, afirmó Pasqualini. La técnica permite conservar los óvulos en el estado biológico que tienen al momento de ser extraídos, independientemente de cuándo se utilicen. Sin embargo, los médicos advierten que todavía es difícil determinar cuántas de las mujeres que recurren a este procedimiento terminarán utilizando ese material criopreservado.

Frente a este escenario, los expertos destacan la importancia de acceder a información temprana sobre fertilidad. “No se trata necesariamente de adelantar decisiones, sino de poder planificar con conocimiento. Conocer la reserva ovárica y entender el impacto de la edad permite tomar decisiones reproductivas con mayor libertad”, sostuvo Rey Valzacchi.

La caída de la natalidad comienza a generar interrogantes que exceden el ámbito de la medicina reproductiva. Para Pasqualini, esto tendrá consecuencias demográficas y económicas cada vez más visibles en las próximas décadas. “Durante años el mundo discutió los riesgos de la superpoblación. Ahora empieza a aparecer el problema inverso”, reflexionó.

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