El secreto que mantiene en vilo al Gobierno: la verdadera razón detrás de la tensión en la Casa Rosada
Mientras las promesas económicas enfrentan obstáculos inesperados, un escándalo judicial sacude los cimientos del gobierno. ¿Lograrán encontrar el camino para surfear esta tormenta perfecta?
La inflación persistente y un caso judicial que eclipsa la agenda tienen al equipo de gobierno en un estado de nerviosismo creciente. Mientras las promesas económicas enfrentan dificultades, las tensiones internas y los escándalos mediáticos complican el panorama para la administración.
Desde hace varias semanas, un factor clave altera el ánimo del Presidente y su entorno. No se trata de los vuelos privados, los cambios en el estilo de vida del jefe de Gabinete, ni la lucha contra la corrupción. Tampoco es el carácter de su hermana ni la tensión permanente con ciertos asesores.
Lo que verdaderamente preocupa al mandatario es no poder descifrar por qué, si todo marcha según el plan, el país lleva diez meses consecutivos de suba inflacionaria y acaba de alcanzar en marzo un pico del 3,4% que nadie en su equipo logró anticipar.
¿Qué efectos está teniendo esta situación?
Los incrementos de precios ya están mostrando consecuencias concretas. Los salarios volvieron a caer en febrero, con un aumento del 1,8% frente a una inflación del 2,9%, marcando seis meses seguidos a la baja. La paciencia social empieza a dar muestras de agotamiento, según observan analistas cercanos al gobierno.
Hace apenas medio año, durante su presentación frente a los legisladores en el Congreso, el Presidente había prometido un panorama más favorable. Su proyección incluía una inflación del 10,1% para todo 2026 y un crecimiento exponencial de la actividad económica.
¿Se están cumpliendo las promesas?
La realidad parece alejarse de aquellas proyecciones optimistas. La meta inflacionaria ahora se limita a quedar por debajo del 31,5% registrado el año pasado, mientras que el Fondo Monetario Internacional moderó recientemente las expectativas de crecimiento al 3,5% del PBI. En la Casa Rosada, hasta no hace mucho, los más optimistas elevaban esa cifra hasta cerca del doble.
El manual libertario no parece ofrecer respuestas suficientes para tantos buenos augurios incumplidos. En junio de 2024, el mandatario anunció que los tiempos de penurias producto del ajuste inicial habían quedado atrás. Tres meses después, en una entrevista televisiva, arriesgó: “El piso lo tocamos entre abril y mayo. De acá para adelante solo quedan buenas noticias”. En diciembre de ese año insistió: “Lo peor ya pasó”.
¿Qué dicen las encuestas?
Los sondeos de opinión pública contratados por el mismo Gobierno revelan preocupación no solo entre los sectores opositores, sino también entre los votantes libertarios. Esta situación llevó al Presidente a declarar recientemente que no se apartará de la ortodoxia económica, deslizando incluso una frase que podría no ser atractiva para inversores: “Si no nos acompañan, nos volvemos a casa”.
Mientras tanto, el Banco Central implementó medidas para flexibilizar los encajes bancarios, permitiendo que las instituciones financieras tengan más dinero disponible para préstamos. También promueve la baja de tasas de interés para hacer el crédito más accesible para familias y empresas. Estas acciones son posibles porque el Central compra dólares y el fantasma de una corrida cambiaria como la del año pasado se disipa.
¿Qué papel juega el caso judicial?
El Gobierno se mantiene a los saltos por un caso que eclipsa la agenda desde hace 41 días. Varios ministros han confesado que les preguntan por este tema incluso en reuniones familiares y grupos de WhatsApp no vinculados con la política. “El daño está hecho”, reconocen fuentes cercanas al poder, “y parece que no comprenden que, para regocijo de la oposición, se seguirá profundizando”.
La agenda judicial no se detiene. En el marco de una investigación por enriquecimiento ilícito, varias personas tienen citas programadas en los tribunales. El lunes se presentarán los dueños de la inmobiliaria involucrada en una transacción inmobiliaria, el miércoles testificarán otras personas vinculadas al caso, y el viernes será el turno del responsable de ciertas refacciones.
¿Cómo reacciona el entorno presidencial?
“Javier se puede permitir fracasar en muchas cosas, pero no en la economía”, dicen en el entorno presidencial. Cuando emergen vacilaciones, los funcionarios se estremecen, pues es cuando asoma el costado más irascible de su líder. La frustración no suele ser elaborada de modo sano, y los insultos -que el año pasado prometió eliminar- son el espejo de una descarga automática que podría estar impidiéndole pensar a fondo las razones de lo que ocurre.
Los dirigentes del más alto nivel han comenzado a hacer apuestas sobre cuánto dará la inflación de abril. La mayoría supone que estará en “dos y algo”, lo que ven como un hecho muy positivo, aunque en mayo del año pasado había tocado el 1,5%. Desde aquel mes prometedor, el Presidente venía anunciando que en agosto de 2026 -o incluso en julio- daría “cero y algo”. Nadie ha vuelto a decir algo semejante desde el ocaso del verano.
¿Qué sucede en la militancia?
La polémica se traslada a la militancia libertaria, donde muchos hacen silencio para no generar más ruido, pero otros han empezado a sentirse incómodos y a expresar sus diferencias. Un antes y después lo marcaron declaraciones de un biógrafo del Presidente, quien afirmó que una figura clave del gobierno estaba “terminada” y reclamó un gesto de grandeza.
La interna está al rojo vivo. Recientemente, en un canal de streaming al que el Presidente asistió muchas veces, se difundió un audio que atribuía, sin pruebas, una relación personal entre una figura clave del partido y un dirigente. Los participantes se reían, aunque “con nerviosismo”, según testigos.
La hermana del Presidente recibió en su celular el corte con el video a los pocos minutos. Lo miró y creyó detectar quién estaba detrás de esa movida para intentar dañarla. ¿Qué dijo? Nada, no dijo nada.
El 29 de este mes, el conductor del Gabinete asistirá al Congreso, según confirmó él mismo en una reunión de la mesa política. Allí, los integrantes se reunieron durante más de dos horas, pero evitaron tocar el tema que todos tienen en mente. El Gobierno está ante una situación inédita: los mismos funcionarios que se sacan fotos con esta figura, cuando se van de las reuniones admiten que la situación es insostenible.
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