El secreto que esconde un histórico edificio del microcentro y que pocos conocen
Un histórico colegio del microcentro está siendo transformado desde sus cimientos. ¿Qué secretos arquitectónicos están descubriendo los trabajadores y cómo cambiará esto la experiencia educativa de cientos de estudiantes?
Un emblemático colegio del microcentro está siendo sometido a una transformación silenciosa que cambiará por completo su funcionamiento. El Ministerio de Educación, a través de la Subdirección de Coordinación Técnica de Infraestructura Escolar, está llevando a cabo intervenciones en la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas “Juan Bautista Alberdi”, como parte de las tareas de recuperación y mantenimiento de este histórico edificio ubicado en la capital tucumana.
Durante el mes de abril, los trabajos se han intensificado significativamente, enfocándose principalmente en la recuperación funcional de aulas y espacios comunes que habían sufrido el paso del tiempo. Los equipos técnicos han estado trabajando incansablemente para devolverle el esplendor a este centro educativo que forma parte del patrimonio arquitectónico local.

¿Qué están haciendo exactamente?
Entre las tareas más destacadas se encuentra la restauración integral de los pisos de madera, donde se realizó la reposición de piezas faltantes, el arreglo de zócalos y el sellado de orificios que comprometían la seguridad y estética del lugar. Cada detalle ha sido cuidadosamente considerado para preservar la esencia histórica del edificio mientras se mejora su funcionalidad.
Además, se completó un ambicioso plan de vidriería que incluyó el reemplazo de cristales dañados o ausentes en los amplios ventanales característicos del edificio. Esta intervención no solo mejora la apariencia visual, sino que también incrementa la seguridad y el aislamiento térmico de los salones, creando un ambiente más confortable para estudiantes y docentes.

Un trabajo en equipo que marca la diferencia
Lo más interesante de este proyecto es la metodología de trabajo implementada, que destaca por la sinergia creada entre el Estado y la institución educativa. Mientras la cooperadora escolar facilita la adquisición de insumos específicos necesarios para las reparaciones, el equipo técnico ministerial aporta la mano de obra especializada que garantiza la calidad de los trabajos.
Este esquema colaborativo también se extendió al sector del jardín de infantes, donde se realizaron reparaciones de material que eran urgentemente necesarias. La rectora de la institución, Andrea Coronel, explicó con detalle el progreso alcanzado: “Estamos aquí en la escuela con algunas de las refacciones y reparaciones que estamos haciendo a lo largo de este mes de abril prácticamente. Se hizo la reparación de pisos, se compró la madera que era necesaria, se repararon los huecos, los zócalos”.

Coronel agregó información crucial sobre los avances estéticos: “Asimismo, se están por pintar ahora para dejarlos en condiciones y también se reemplazaron los vidrios rotos de ventanas y ventanales; en algunos casos se colocaron los que faltaban”. Cada paso ha sido cuidadosamente planificado para minimizar las interrupciones en el normal desarrollo de las actividades educativas.
¿Qué viene después?
Respecto a la continuidad de los trabajos, la rectora precisó la planificación para las áreas más críticas del edificio: “Continuaremos con el proyecto con la reparación de techos. Eso está pactado que será a partir de mayo, cuando cesen las lluvias”. Esta decisión estratégica busca aprovechar las condiciones climáticas más favorables para garantizar la durabilidad de las intervenciones.
La coordinación entre los diferentes actores sigue siendo clave: “En este momento, desde Cooperadora se compraron piezas y la gente de infraestructura está haciendo la colocación de eso”. Este modelo de gestión compartida podría convertirse en un referente para otras instituciones educativas que requieren mantenimiento y mejoras en sus instalaciones.

Las intervenciones en la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas “Juan Bautista Alberdi” representan más que simples reparaciones; son una apuesta por preservar la historia educativa de Tucumán mientras se adaptan los espacios a las necesidades contemporáneas. Cada madera restaurada, cada vidrio reemplazado y cada techo reparado contribuye a mantener vivo un legado que trasciende generaciones.
También puede interesarle