El ‘rey de la carne’ quebró y ahora hace esto para sobrevivir: su confesión impactante
¿Cómo sobrevive un empresario que acumuló una deuda de más de $276 millones? La confesión que hizo en redes sociales dejó a todos impactados y revela una estrategia de supervivencia que nadie esperaba.
Un empresario que supo ser una figura influyente en el sector ganadero argentino ahora recurre a las redes sociales para generar ingresos tras una quiebra que dejó al descubierto una deuda millonaria. La situación económica lo obligó a reinventarse en un escenario completamente distinto al que dominó durante décadas.
La Justicia decretó la quiebra de Alberto Samid en diciembre del año pasado. El fallo fue emitido por el Juzgado Comercial N°25 después de que fracasara el acuerdo con acreedores en el marco de un concurso preventivo que el empresario había iniciado en 2022.
Los números revelan un pasivo superior a los $276 millones, principalmente por deudas con organismos fiscales. ARCA y ARBA encabezan la lista de acreedores, con obligaciones tributarias que se fueron acumulando año tras año sin poder ser honradas.
Este escenario marcó el punto de quiebre definitivo, sin margen para negociar ni activos suficientes para cubrir el pasivo. La sentencia comercial confirmó lo inevitable.
¿Cómo genera ingresos ahora?
El propio Samid explicó públicamente por qué comenzó a hacer publicidad en redes sociales. “A algunos amigos que no están de acuerdo con que haga publicidad, tienen que entender que me jubilé y con $300.000 por mes no vivo”, expresó en su cuenta personal.
A partir de esa realidad económica, el empresario conocido como el “rey de la carne” empezó a ofrecer servicios que nunca había imaginado. Publicidad de productos en sus stories de Instagram, promociones pagas en su muro de Facebook, canjes comerciales con marcas y emprendedores, y menciones en sus posteos a cambio de compensación económica.
Incluso invitó directamente a marcas y emprendedores a contactarlo para difundir sus servicios. Su nombre, su historia y su exposición mediática se convirtieron en su único capital disponible para generar ingresos en la economía de la atención digital.
¿Qué restricciones enfrenta?
La quiebra no solo implica dificultades económicas, sino también restricciones legales y financieras que condicionan cualquier intento de recuperación. El proceso judicial se da en un contexto de deudas acumuladas con organismos públicos y falta de acuerdo con acreedores.
En la práctica, Samid no puede emprender nuevos negocios con la libertad de antes. Cada movimiento comercial queda bajo la lupa de la sindicatura de la quiebra, condicionando su capacidad de recuperación en el corto plazo.
Los ingresos que genere en redes o cualquier otro medio quedan sujetos al reparto entre acreedores hasta que se complete el proceso concursal. La imagen de un empresario histórico recurriendo a publicidades en redes para sostenerse marca un cambio de época.
El caso refleja una tendencia más amplia: el uso de redes sociales como herramienta de ingresos ante situaciones económicas adversas. Sin embargo, también deja al descubierto la fragilidad de trayectorias empresariales exitosas que pueden enfrentar crisis profundas.
El futuro del “rey de la carne” dependerá ahora de su capacidad para reinventarse en ese nuevo escenario. Por ahora, su estrategia de supervivencia pasa por Instagram y las marcas que quieran pagarle por una mención en su cuenta.
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