El remisero clave en el crimen de Paulina Lebbos declaró otra vez: su versión inquebrantable y las preguntas que persisten

¿Llevó realmente a Paulina Lebbos la madrugada de su desaparición? El remisero Juan Pedro Cruzado declaró otra vez, manteniendo una versión llena de coincidencias inquietantes. Mientras el juicio avanza, su testimonio clave sigue envuelto en misterio y procesos legales abiertos.

Por infotucuman · 17/03/2026 · min de lectura
El remisero clave en el crimen de Paulina Lebbos declaró otra vez: su versión inquebrantable y las preguntas que persisten

Juan Pedro Cruzado, testigo y luego sospechoso en el caso, volvió a relatar ante el tribunal el viaje que coincide con los últimos movimientos de la víctima. En el juicio contra César Soto y Sergio Kaleñuk, el remisero repitió la declaración que ha mantenido por años, un testimonio lleno de coincidencias que lo mantiene en el centro de la investigación y con procesos penales abiertos en su contra.

Frente a los jueces Luis Morales Lezica, Gustavo Romagnoli y Fabián Fradejas, Cruzado describió la madrugada del 26 de febrero de 2006. Contó que trasladó a una pareja desde la zona de El Abasto. Una joven se bajó en calle La Rioja al 400, y la otra le pidió que la llevara a una calle detrás del parque 9 de Julio.

¿Un relato que encaja demasiado?

Los detalles coinciden de manera inquietante con lo declarado por Virginia Mercado, la amiga que acompañó a Paulina Lebbos esa noche. Mercado dijo vivir en un edificio de La Rioja al 400, bajarse para buscar las llaves de Paulina y entregárselas en el remise. Cruzado, sin embargo, afirmó no recordar el aspecto físico de las jóvenes y que la segunda pasajera fue dejada en una casa, no en un edificio.

El remisero indicó que, tiempo después, al reconocer la zona, situó el punto de descenso final cerca de calle Cuba al 1000. Este lugar se encuentra a aproximadamente cinco cuadras de la dirección que Paulina le había dado a su amiga: Estados Unidos al 1.200, el domicilio de su novio, César Soto.

De testigo a investigado

Cruzado declaró que, al conocerse la desaparición de Paulina, comentó el viaje a un hermano y un amigo, quienes lo impulsaron a presentarse en la Policía. Lo hizo en el entonces Departamento de Inteligencia (D2), donde además de tomarle declaración, le secuestraron su vehículo, un Fiat Duna bordó similar al descrito por Mercado.

Su rol cambió radicalmente cuando parte de la investigación comenzó a sospechar de él. Se elucubró que pudo haber intentado abusar de la joven y, ante una resistencia, terminó asesinándola. No obstante, esta hipótesis nunca pudo probarse, ya que en el auto no se hallaron pruebas forenses que lo vincularan con el crimen.

A pesar de la falta de evidencia física en su contra, los jueces del segundo juicio por encubrimiento -Dante Ibáñez, Carlos Caramuti y Rafael Macoritto- ordenaron que se lo investigara por presunto falso testimonio o encubrimiento. Han pasado más de seis años desde esa sentencia y el proceso en su contra permanece abierto.

Tras ser interrogado por el fiscal Carlos Sale y los defensores Roque Araujo y Patricio Char, Cruzado abandonó la sala. Su testimonio, una vez más, dejó sobre la mesa las mismas preguntas sin respuesta definitiva que han perseguido al caso durante años.

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