El plan secreto de un ex intendente para quedarse con el voto de Milei en Tucumán: ¿Quién se queda con la oposición?
Un ex intendente tucumano está moviendo las piezas en secreto para quedarse con el electorado de Milei en la provincia. Con un respaldo de alto nivel y una estrategia que desafía a la conducción oficial del espacio, su objetivo final podría cambiar todo el juego político local. Los detalles que nadie te contó.
Mariano Campero, ex intendente de Yerba Buena, está ejecutando una estrategia política de alto riesgo para convertirse en la principal cara del mileísmo en Tucumán, desafiando directamente a la conducción formal de La Libertad Avanza y apuntando a ser la alternativa opositora al gobernador Osvaldo Jaldo. Con el respaldo clave de la ministra Patricia Bullrich y una base territorial que otros no tienen, su movimiento busca capitalizar un vacío de representación local que podría redefinir el mapa político provincial.
Campero no busca ser un simple aliado legislativo del Gobierno nacional. Su objetivo es mucho más ambicioso: quiere ser la referencia política indiscutida de Javier Milei en Tucumán, pero sin someterse a la estructura partidaria local que hoy lidera Lisandro Catalán. Juega con el oficialismo nacional, pero por fuera del sello libertario tucumano.
¿Por qué Campero cree que puede ganar esta pelea?
El ex intendente de Yerba Buena cuenta con activos concretos que lo diferencian. Fue dos veces jefe comunal en uno de los distritos más importantes del Gran Tucumán, conserva influencia política allí y mantiene vínculos con sectores de la oposición identificados con el rumbo nacional pero no necesariamente contenidos por La Libertad Avanza. Esta base le permite construir volumen político propio, algo que otros actores del mileísmo local aún no han logrado.
Su estrategia no se limita a la disputa interna. Campero apunta a transformar esa estructura territorial en una herramienta provincial con una meta clara: posicionarse como la opción opositora fuerte frente al jaldismo en el próximo turno electoral. Busca captar no solo al votante libertario, sino también al antiperonismo clásico y a la oposición no peronista dispersa.
El rol decisivo de Patricia Bullrich
La ministra de Seguridad se ha convertido en un pilar fundamental de esta construcción. Como una de las dirigentes con mayor peso dentro del oficialismo nacional, Bullrich conserva una gravitación especial entre votantes del cambio, el orden y el antiperonismo. En provincias como Tucumán, donde la política sigue teniendo lógica territorial, su respaldo puede inclinar construcciones enteras.
La afinidad entre Bullrich y Campero no es solo política, sino también de estilo. El ex intendente proyecta una imagen de dirigente firme, confrontativo con el peronismo e identificado con la agenda nacional, un perfil que lo emparenta más con el universo de la ministra que con otros actores del mileísmo local.
La posición incómoda de Lisandro Catalán
Mientras Campero avanza, el referente formal de La Libertad Avanza en Tucumán enfrenta un desafío creciente. Catalán conserva el control institucional del espacio, pero no ha logrado consolidarse como el dirigente que sintetice de manera indiscutida el voto de Milei en la provincia. Tiene el partido, pero no necesariamente la centralidad política, y ese vacío es precisamente lo que Campero busca ocupar.
La reciente visita de Javier Milei a Tucumán dejó un dato funcional a esta estrategia. El Presidente remarcó su relación dialoguista con el gobernador Jaldo, pero no validó contundentemente a Catalán como jefe político del espacio en la provincia, ni hizo referencia a las disputas de los libertarios tucumanos con el mandatario. Esa ausencia de señal dejó abierta la disputa por la representación local del mileísmo.
Campero intenta instalar una ventaja concreta: tener más estructura, más conocimiento del territorio y más capacidad de expansión que la conducción libertaria actual. Su mensaje es claro: el mileísmo en Tucumán no está cerrado ni monopolizado por La Libertad Avanza, y él quiere ser quien capitalice esa fisura.
Si lo logrará o no dependerá de varios factores: del peso que conserve Milei en Tucumán, de cuánto decida involucrarse Bullrich en la construcción local y de si Campero consigue transformar su estructura territorial en una referencia opositora verdaderamente provincial. Lo cierto es que la pelea por el voto de Milei en Tucumán acaba de entrar en una nueva fase, y las reglas del juego podrían cambiar para siempre.


Campero junto a Bullrich, el 19 de marzo último, durante la visita de Milei a Tucumán.
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