El plan del Gobierno para que el peso sea una de las monedas más fuertes de la región
¿Se viene un peso fuerte? El Gobierno anticipa una avalancha de dólares que cambiaría las reglas del juego. Los detalles que no te contaron.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, lanzó un mensaje contundente a los empresarios: “No apuesten a una devaluación”. En un evento de la calificadora Fitch, aseguró que la oferta de dólares será tan fuerte que el peso podría convertirse en una de las monedas más sólidas del continente.
Daza reveló que la energía y la minería generarán este año un superávit de US$19.000 millones, superando incluso al campo en aporte de divisas. “En lo que va del año, esos sectores ya aportaron más dólares que el agro”, destacó. Y proyectó que para 2030 ese superávit alcanzará los US$49.000 millones, de los cuales US$14.000 serán por minería.
¿Por qué el Gobierno descarta una devaluación?
El funcionario explicó que la diversificación de fuentes de dólares reduce la volatilidad de la balanza de pagos. “Vamos a ver menos volatilidad, y eso tiene correlación con el riesgo país”, afirmó. Además, defendió la flotación del tipo de cambio: “El tipo de cambio flota. Nadie sabe qué va a pasar, pero la oferta de dólares es muy fuerte”.
Daza también destacó el impacto del RIGI, con proyectos aprobados por US$30.000 millones y otros en cartera por más de US$140.000 millones. “Estamos trayendo inversiones en dólares que van a producir más dólares”, sintetizó.
Reservas récord y el rol del BCRA
El Banco Central compró más de US$10.000 millones en lo que va del año. Daza señaló que si mantiene el ritmo, podría acumular US$24.000 millones en 2025, aunque aclaró: “No creemos que vayamos a mantener el ritmo, pero ya llegamos a la meta con el FMI”.
El viceministro recordó que la compra de reservas es resultado de políticas iniciadas a principios de 2025. “Sabíamos que íbamos a tener turbulencias y empezamos a trabajar, incluso con el Tesoro de Estados Unidos, para tener un prestamista de última instancia”, contó.
Las heridas del shock electoral
Sobre la actividad económica, Daza atribuyó el rezago en la recuperación al shock electoral, que generó volatilidad y suba de tasas. Sin embargo, consideró que el impacto fue menor al esperado: “No me habría sorprendido una recesión de tres o cuatro puntos del PBI, pero la economía se aplanó”.
Destacó que las tasas bajaron de forma endógena desde enero, mientras el peso se apreciaba y caían las expectativas de devaluación. “El programa monetario era consistente con una inflación de 22% o 23% para este año. Estamos con esas expectativas, solo que corridas por unos pocos meses”, cerró.
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