El plan de Daniel Ortega que encendió alarmas en Washington: ¿por qué Trump mira para otro lado?

Daniel Ortega aseguró que no habrá más elecciones en Nicaragua y el Congreso prepara una reforma para eliminar a la oposición. ¿Por qué Trump no reacciona con la misma dureza que con Cuba o Venezuela? Los detalles que nadie contó.

InfoTucumán · 26/07/2026 · 3 min de lectura
El plan de Daniel Ortega que encendió alarmas en Washington: ¿por qué Trump mira para otro lado?

El plan de Daniel Ortega que encendió alarmas en Washington: ¿por qué Trump mira para otro lado?

Mientras Cuba y Venezuela sufren bloqueos y hasta una intervención militar, Nicaragua parece haber quedado en un segundo plano para la administración Trump. Pero una reciente declaración de Daniel Ortega sobre eliminar las elecciones podría cambiar eso. ¿Qué dijo el líder sandinista que provocó la reacción de la Casa Blanca?

La diferencia de criterios

Nicaragua no tiene petróleo como Venezuela ni el peso electoral de Cuba en Estados Unidos. Tampoco es un botín geopolítico. Por eso, durante el primer año y medio del segundo mandato de Trump, la estrategia de Washington se limitó a restricciones de visados y sanciones económicas contra dirigentes y empresas vinculadas al poder sandinista.

Sin embargo, nada comparable a la acción militar que derrocó a Nicolás Maduro el 3 de enero o al bloqueo petrolero total que sufre Cuba. La vara nunca fue la misma para los tres países, a pesar de compartir ideología y denuncias de violaciones a los derechos humanos.

La nicaragüense Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), explicó a TN: “La administración Trump ha mantenido una política de presión hacia el régimen de los Ortega Murillo, pero no con el mismo nivel que hacia Cuba o Venezuela porque Nicaragua no tiene el mismo peso político, económico y simbólico”.

¿Qué dijo Ortega que encendió las alarmas?

En un acto político en Managua, el presidente Daniel Ortega soltó una frase que no pasó desapercibida: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder”. La declaración busca replicar el modelo de partido único vigente en Cuba, China o Corea del Norte.

Pocos días después, el Congreso nicaragüense, controlado por el oficialismo, anunció que votará una reforma para impedir a cualquier partido opositor participar en elecciones. El titular del Congreso, Gustavo Porras, dijo que definirán los “elementos para no dejar ni un resquicio” a la oposición.

El secretario de Estado Marco Rubio reaccionó en X: “Abolir las elecciones demuestra su cobardía y miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense”. Y advirtió que la comunidad internacional “no se quedará de brazos cruzados mientras la dictadura profundiza la represión”.

El trasfondo: una sucesión dinástica

Ortega, de 80 años, está en el poder desde 2007 y hace un año impuso como co-presidenta a su esposa Rosario Murillo, de 75. Con problemas de salud, analistas creen que busca preparar una “sucesión dinástica”. Murillo ya realizó una purga interna en el FSLN, encarcelando a dirigentes históricos y rodeándose de leales, para crear el “murillismo”.

El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, desde el exilio, señaló: “La dictadura anuló las elecciones competitivas por las vías de hecho desde hace 10 años. La novedad es que ahora Ortega pretende eliminarlas por la vía legal, con lo cual reconoce su fracaso político”.

Para Chamorro, “la provocación a la comunidad internacional apunta a abrir un diálogo que legitime la sucesión de Murillo, bajo estado policial y sin democracia”. Pero advierte que puede ser un grave error de cálculo político.

La oposición interna fue diezmada tras la represión de las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos según la ONU. Desde entonces, opositores, periodistas y religiosos fueron encarcelados o exiliados. En las últimas elecciones de 2021, casi una decena de candidatos fueron vetados, entre ellos Cristiana Chamorro Barrios.

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