El petróleo en llamas: cómo la guerra en Medio Oriente sacude el bolsillo de los argentinos
La tensión en Medio Oriente disparó las alarmas en los mercados globales. ¿Será una oportunidad para Vaca Muerta o una nueva carga para el bolsillo argentino? Los analistas revelan los escenarios secretos que podrían cambiar todo.
La escalada bélica en Medio Oriente, con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, disparó la tensión en el mercado petrolero global y puso en la mira el futuro del precio del crudo. La evolución de esta crisis podría tener un impacto directo y contundente en la economía argentina, afectando desde las exportaciones de Vaca Muerta hasta el costo de la energía que consumimos. Mientras los analistas intentan descifrar el alcance real, la incertidumbre ya se instaló en los mercados financieros.
El informe de la consultora Aleph Energy advierte que este nuevo conflicto expone los riesgos estructurales del sistema energético mundial, especialmente en zonas neurálgicas para el comercio de hidrocarburos. El mercado ya venía mostrando señales de nerviosismo semanas antes del estallido, con el precio del barril subiendo cerca de 10 dólares para posicionarse por encima de los u$s60.
¿Qué pasa con los precios en la calle?
Con el inicio de las acciones militares, la incertidumbre se profundizó. En Estados Unidos y Europa, el precio del combustible en las estaciones de servicio ya comenzó a incrementarse. El analista petrolero Tom Kloza, asesor de Gulf Oil, prevé que los precios minoristas de las naftas en suelo estadounidense aumentarán entre 5 y 10 centavos diarios durante un tiempo. Los precios mayoristas de la gasolina subieron un 4% a nivel global, y los futuros del diésel se dispararon un 12%.
Sin embargo, Julián Rojo, economista del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, pide cautela. Afirmó que “cualquier impacto permanente todavía es incierto” y que “no se puede decir nada respecto a un cambio en las condiciones estructurales del mercado que afecte permanentemente a Argentina”. Rojo señaló que los efectos posibles deben analizarse en la inmediatez y dependerán de factores clave como la duración del conflicto y las estrategias de potencias como Rusia y China.
Vaca Muerta: ¿bendición o riesgo?
Los ojos se posan inevitablemente sobre el yacimiento neuquino. Un aumento significativo del precio del petróleo podría ser positivo para la producción y los saldos exportables, pero el impacto en el mercado local, que representa el 70% de las ventas de crudo argentino, no está tan claro. “Depende de la capacidad de trasladar incrementos del barril al surtidor”, explicó Rojo.
Para que Vaca Muerta sea rentable, el barril debe estar por encima de los u$s50. Sin embargo, la inestabilidad internacional también podría ahuyentar inversiones en economías emergentes como la Argentina. Un informe del Citi incluye al país en la lista de los que mayor riesgo corren ante la tensión global, debido a su bajo nivel de reservas de dólares.
Gustavo Araujo, de Criteria, sostiene que Argentina enfrenta este shock con una elasticidad de oferta mayor que en episodios anteriores, gracias al crecimiento sostenido de Vaca Muerta. “Un incremento permanente en la cotización del crudo tiene efectos directos sobre el saldo comercial energético argentino, la recaudación por derechos de exportación y la generación de divisas”, afirmó.
La clave geopolítica: el Estrecho de Ormuz
Uno de los focos de preocupación máxima es la posibilidad de interrupciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Por este corredor marítimo circula un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier bloqueo, retraso logístico o aumento en los costos de transporte tiene un impacto inmediato y brutal en los precios internacionales.
Otro factor central es el peso de Irán, que se ubica entre los principales productores mundiales con una producción cercana a los cuatro millones de barriles diarios, gran parte de los cuales se dirige a los mercados asiáticos.
Escenarios posibles para el precio del crudo
Los analistas señalan que el precio del petróleo ya incorpora una prima de riesgo geopolítico. El Brent podría sumar entre u$s5 y u$s10 adicionales por barril como consecuencia directa de la tensión. Los escenarios que se manejan son variados:
Un conflicto limitado podría mantener el precio en la zona de u$s70 a u$s80 por barril. Un escenario más severo podría llevarlo por encima de los u$s90. En casos extremos, como conflictos de gran escala, el precio podría superar los u$s100 por barril, como ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.
No obstante, varios analistas advierten que el mercado global también enfrenta una sobreoferta estructural y altos niveles de inventarios, lo que podría presionar los precios a la baja en el mediano plazo. Actores como J.P. Morgan pronostican el Brent en u$s60, e incluso Goldman Sachs cree que tras una primera suba, el precio será inferior a esa línea para el último cuatrimestre del año.
Para Argentina, la evolución de los precios internacionales genera efectos mixtos. Antes del estallido del conflicto, el aumento de u$s10 por barril ya había elevado en unos u$s1.300 millones la proyección del saldo energético argentino para 2026, llevando la estimación de superávit a cerca de u$s10.000 millones. Si los precios continúan en alza, ese saldo podría ampliarse aún más.
El análisis concluye que el mercado energético global atraviesa una etapa marcada por la volatilidad, donde la incertidumbre geopolítica es la nueva normalidad. Para Argentina, el impacto final dependerá de cuánto y por cuánto tiempo se mantenga elevado el precio del crudo y el gas, en un escenario donde una vez más, la geopolítica demuestra su poder para sacudir los cimientos de la economía.
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