El pedido que sacude el peronismo: quieren que Kicillof “mate” a su madre política
Un vocero le pidió al gobernador que se distancie de Cristina Kirchner. ¿Qué hay detrás de este pedido de ruptura?
En medio de una interna que se recrudece minuto a minuto, un vocero de Axel Kicillof le pidió públicamente al gobernador que rompa con Cristina Kirchner. El calificativo que usó para describir el espacio de la ex presidenta fue contundente: “tóxico”. Detrás de ese pedido, se esconde una jugada que en política tiene nombre propio: el matricidio.
No es la primera vez que ocurre. Néstor Kirchner se comió al duhaldismo después de que Duhalde lo impulsara. Javier Milei hizo lo mismo con el PRO tras recibir el apoyo de Macri. Ahora, le tocaría a Kicillof dar el paso: cortar el cordón y abominar a Cristina. Pero no es sencillo. El gobernador bonaerense es un monstruo político que forjó su carrera al lado de la ex presidenta: Aerolíneas Argentinas, YPF, viceministro, ministro, diputado y gobernador.
¿Por qué le piden que se separe?
Los “caniches” de Cristina salieron a atacarlo. Sergio Berni lo trató de “albertista”, el peor insulto del peronismo actual. Mario Ishii lo mandó a caminar por el Conurbano. Ante eso, los propios aliados de Kicillof —como Navarro— le exigen que rompa ya. Pedro Rosemblat, desde su programa, se preguntó: “¿Qué hacés con Pichetto? ¿Qué hacés con Moreno? ¿Por qué destrozás a Kicillof?”.
La explicación, según analistas, es que Cristina Kirchner nunca fue la gran arquitecta política que muchos creen. Transformó al PJ en una máquina de perder elecciones: seis de las últimas siete, entre 2013 y 2025. Scioli, Alberto, Massa… todos fueron destruidos por ella. Y ahora le toca a Kicillof. Porque Cristina destruye todo lo que no sea ella o su hijo.
Desde su prisión de San José 1111, la ex presidenta mandó a decir que Kicillof no es su candidato. Sin embargo, hay quienes advierten: no hay que comerse el amague. Alberto y Cristina fueron juntos después de decirse lo peor. Massa terminó siendo su candidato tras llamarla “ladrona”. Es probable que, después de esta novelita, Axel y Cristina terminen en la misma boleta.
Lo curioso es que el entorno de Kicillof hoy defiende la gestión de Alberto Fernández. Carlos Bianco dijo que “estábamos mejor con Alberto”. Los datos muestran otra cosa: el ciclo K terminó con la inflación más alta del mundo, pobreza rozando el 45% y reservas del Banco Central por debajo de los US$10.000 millones.
Mientras tanto, el gobierno nacional mira de reojo. Con la economía como eje, la morosidad crece: casi 7 millones de personas no pueden acceder a un crédito. Cuatro de cada 10 menores de 35 años con préstamos están en mora. “El órgano más sensible del ser humano es el bolsillo”, dijo alguien que sabía. De eso se trata ganar una elección.
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