El padre de Kim Gómez reveló el método macabro que usó para entender la muerte de su hija
El padre de Kim Gómez confesó el método desgarrador que usó para intentar entender la muerte de su hija durante el robo en La Plata. ¿Qué descubrió al seguir los rastros de sangre y qué pide ahora en el juicio?
El juicio por el asesinato de Kim Gómez, la nena de 7 años arrastrada durante un robo en La Plata, obliga a su familia a revivir cada detalle del horror. Marcos Gómez, el padre, confesó en TN que se convirtió en “su propio perito” para intentar descifrar los últimos momentos de su hija. Sus palabras destapan la angustia de un proceso judicial que busca una condena ejemplar.
“Se siente muy feo revivir todo lo que pasó. Había cosas que yo intenté saber y no sabía. Hoy me estoy enterando”, contó Marcos Gómez. El hombre admitió que incluso discutió con su propia familia para evitar que presenciaran las audiencias, argumentando que “no es algo lindo”.
La investigación personal de un padre destrozado
La necesidad imperiosa de comprender lo sucedido lo llevó a acciones extremas. “Yo fui mi propio perito. Caminé esas cuadras un montón de veces, llevé un auto, hice las maniobras que se veían en la tele”, relató. Su único objetivo era obtener una respuesta: saber si su hija había sufrido antes de morir.
El día posterior al crimen fue aún más desgarrador. “Seguí los rastros de sangre buscando sus cosas. Quería saber si mi hija falleció en el momento… nadie me podía ser claro”, dijo. El descanso se volvió imposible, ya que “lo único que se te viene a la cabeza es escuchar sus gritos”.
El testimonio de los vecinos durante el juicio terminó de grabar la dimensión de la tragedia en su mente. “Ver a esas personas con la mirada rota, con el nudo en la garganta… eso las va a perseguir para toda la vida”, sostuvo Gómez sobre quienes fueron testigos del hecho.
¿Qué pide la familia para los acusados?
El principal acusado tenía 17 años al momento del hecho y enfrenta cargos por homicidio en ocasión de robo. La expectativa de pena oscila entre 10 y 25 años, aunque podría reducirse por el régimen penal juvenil. Para Marcos Gómez, el resultado del juicio es fundamental.
“Después de desgarrar a mi hija como la desgarró, sería una falta de respeto que no haya una condena ejemplar”, afirmó con contundencia. Y agregó: “Tiene que marcar un antes y un después”. Sobre el segundo involucrado, de 14 años e inimputable, su decepción fue profunda: “Es donde más decepcionado me siento como ser humano… ni un poquito de empatía”.
Gómez también reveló un deseo íntimo y doloroso: piensa, algún día, hablar cara a cara con el acusado mayor. “Él es el único que sabe el último segundo de mi hija. Es lo que quiero saber”, confesó.
El significado de atravesar el juicio
A pesar del inmenso dolor, el padre de Kim encuentra un sentido en el proceso judicial. “Atravesar el juicio… no sé si cura o cicatriza, pero es importante. Muy importante”, reflexionó. La familia espera un veredicto en las próximas semanas.
Mientras tanto, Marcos intenta transformar la tragedia personal en un mensaje de prevención más amplio. Trabaja con jóvenes en clubes y proyectos sociales, advirtiendo que el problema de la violencia excede su caso particular. Antes de despedirse, dejó una frase que resume su lucha: “No se gana nada acá… pero que sirva de ejemplo para que no vuelva a pasar”.
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