El “otro Maldonado”: el soldado que el relato oficial intentó borrar de la historia tucumana

Un soldado de 18 años murió en una emboscada en el monte tucumano. Su nombre es Ismael Maldonado, pero su historia no aparece en los libros. ¿Por qué el relato de la violencia en los 70 silenció el sacrificio de este conscripto salteño?

Por infotucuman · 24/03/2026 · min de lectura
El “otro Maldonado”: el soldado que el relato oficial intentó borrar de la historia tucumana

Mientras la memoria colectiva es dirigida hacia ciertas figuras, la historia de Ismael Maldonado, un conscripto de 18 años asesinado en Tucumán, permanece en un silencio casi absoluto. Su muerte ocurrió en un enfrentamiento con la guerrilla del ERP en 1975, bajo un gobierno constitucional, y su sacrificio contrasta con el tratamiento mediático y judicial dado a otros casos.

Un usuario de redes sociales puso el foco en esta omisión histórica. “De este Maldonado no te van a hablar en la Escuela, no lo vas a ver en afiches en la Facultad, no hay chapas con su nombre”, escribió, destacando la ausencia de reconocimientos e indemnizaciones millonarias para su familia.

La publicación detalla los hechos: Ismael Maldonado, oriundo de Salta, cumplía con el Servicio Militar Obligatorio. En septiembre de 1975, durante una patrulla en la provincia de Tucumán, su unidad fue atacada por militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

¿En qué contexto ocurrió su muerte?

Para entonces, la Argentina era gobernada por la presidenta constitucional Isabel Perón. Las instituciones de la República funcionaban, pero eran desafiadas por grupos que buscaban imponer, mediante la violencia, un sistema socialista al estilo cubano.

Estas organizaciones, como el ERP, habían sido puestas fuera de la ley en 1973. Recibían entrenamiento y financiación desde Cuba y su estrategia incluía la instalación de un “foco rural” en Tucumán, anunciado el mismo día de la muerte del presidente Juan Domingo Perón, el 1° de julio de 1974.

Su accionar no distinguía objetivos. En diciembre de 1974, en el Barrio Sur de San Miguel de Tucumán, una niña de apenas tres años, Cristina Viola, murió víctima de la violencia terrorista. Este episodio ejemplifica la crudeza del conflicto que se vivía en las calles tucumanas.

El acto de valentía que le costó la vida

El enfrentamiento donde cayó Maldonado fue uno de los más de cien que el Ejército Argentino libró en el territorio tucumano contra la guerrilla. Según los relatos, el soldado conscripto fue abatido cuando intentó socorrer a su jefe, el Subteniente Rodolfo Berdina, quien también resultó herido de muerte en la misma emboscada.

Maldonado murió, a los 18 años, tratando de arrastrar el cuerpo de su superior hacia un lugar seguro. Su acción fue un acto de compañerismo y valor extremo en medio del combate.

A diferencia de otros casos, nunca se individualizó ni enjuició a quienes le quitaron la vida. Su historia no forma parte de las narrativas predominantes sobre la década del 70.

¿Qué legado queda en Tucumán?

El reconocimiento oficial a su sacrificio y al del Subteniente Berdina se materializó en la geografía provincial. Dos localidades del sur tucumano llevan sus nombres: Pueblo Maldonado y Pueblo Berdina.

Este homenaje permanente contrasta con el olvido en el discurso público. Recordar a Ismael Maldonado se presenta, desde esta perspectiva, como un acto de “estricta justicia” para impedir que un “relato parcializado” defina únicamente a los militantes armados como “jóvenes idealistas”, obviando las consecuencias de sus acciones.

La historia del “otro Maldonado” invita a una reflexión sobre qué víctimas se eligen para ser recordadas y cuáles quedan relegadas, dependiendo de los intereses políticos que construyen la memoria colectiva de una época tan conflictiva para Tucumán y el país.

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