El otro lado de la menopausia: para ellas, la terapia hormonal no es una opción

No todas pueden acceder a la terapia hormonal que prometen las redes. Conocé las historias de mujeres que enfrentan la menopausia sin esa opción y las alternativas que existen.

Por infotucuman · 17/06/2026 · min de lectura

Mientras las redes sociales y los consultorios se llenan de testimonios de mujeres que encontraron alivio en la terapia de reemplazo hormonal (TRH), un grupo silencioso queda fuera del debate: aquellas que no pueden tomarla por razones de salud. Millones de mujeres con cáncer de mama, trastornos de coagulación o enfermedades cardiovasculares se enfrentan a una menopausia sin la ‘pastilla mágica’ que tantas otras celebran.

Cybele Maylone, de 46 años, escucha constantemente a sus amigas hablar de la TRH como un milagro: los bochornos desaparecen, la confusión mental se disipa, vuelve el sueño. Pero desde 2023, cuando le diagnosticaron un cáncer de mama que se alimenta de estrógeno, sabe que esa opción no es para ella. Toma un medicamento que suprime la hormona para evitar una recaída. “Me siento totalmente fuera de eso”, confiesa.

No está sola. La lista de contraindicaciones incluye cáncer de endometrio, ciertos problemas cardiovasculares, enfermedades hepáticas graves y trastornos de la coagulación. Rebecca Hastings, de 46 años, tiene una mutación genética que aumenta su riesgo de coágulos sanguíneos. En una fiesta familiar, otra mujer le contó cómo la TRH le había cambiado la vida. “Inmediatamente perdí la conexión y me sentí aislada”, recuerda Hastings.

¿Qué alternativas existen?

Hay opciones, pero muchas mujeres ni siquiera saben que existen. Rajita Patil, directora del Programa Integral de Menopausia de la UCLA, señala que existe una “enorme brecha de conocimiento entre los profesionales de la salud”. Aunque la demanda de atención ha crecido, muchos médicos no están al día con tratamientos no hormonales como el fezolinetant (Veozah), aprobado en 2023, o el elinzanetant (Lynkuet), aprobado en 2025. Ambos actúan sobre el mecanismo neurológico que provoca los bochornos, sin reemplazar el estrógeno.

También están la terapia cognitivo-conductual, ciertos antidepresivos y cambios en el estilo de vida: ejercicio con pesas, evitar cafeína y alcohol, controlar el estrés. Para la sequedad vaginal, el estrógeno tópico es seguro incluso para quienes no pueden tomar la terapia sistémica. “Tenemos muchas otras opciones a nuestra disposición”, asegura Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society. Pero muy pocas mujeres las conocen.

Jamie Davis Smith, escritora de 51 años, tiene mayor riesgo de derrame cerebral. Su médico le desaconsejó la TRH, pero no le ofreció alternativas para la confusión mental que la afecta al dar clases. “Sin que sea culpa suya, te dicen: ‘Estamos intentando que no tengas cáncer'”, cuenta Maylone sobre sus proveedores de salud. “Simplemente parece que te encuentras en un callejón sin salida”.

Sarah Tuneberg, de 46 años y con antecedentes de cáncer de mama, combina antidepresivos, suplementos, infusiones para la osteoporosis y cremas vaginales. “¿Hay algo menos sexy que decir: ‘¿Vamos a tener sexo esta noche?’. Porque si es así, necesito que me avises con al menos 30 minutos de antelación para poder hacer mi rutina de hidratación vaginal”, ironiza. Le alegra que sus amigas hayan encontrado alivio en la TRH, pero admite: “Les tengo mucha envidia”.

Faubion advierte que la promoción exagerada de la TRH como una solución para todo —incluso para retrasar el envejecimiento— hace que quienes no pueden tomarla sientan que se “perdieron el billete dorado”. “Quiero decirles que no es así”, concluye.

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