El oscuro secreto detrás del femicidio de Antonella: la red de encubrimiento que se desmorona en Tucumán

Una joven de 25 años es encontrada sin vida en Yerba Buena. Tras su desaparición, la investigación destapa una trama sórdida que involucra a un ex militar, una abogada del Poder Judicial y una red de encubrimiento. Los mensajes de texto revelan una relación macabra. ¿Qué ocultaban los acusados?

Por infotucuman · 22/03/2026 · min de lectura
El oscuro secreto detrás del femicidio de Antonella: la red de encubrimiento que se desmorona en Tucumán

La familia de Érika Antonella Álvarez vive un calvario desde que la joven de 25 años fue encontrada sin vida en Yerba Buena. Lo que comenzó como una desaparición el 7 de enero terminó en la dolorosa confirmación de un brutal femicidio, destapando una trama de violencia, drogas y encubrimiento que involucra a un ex militar y una funcionaria judicial.

“Todos los días son un calvario”, confesó a Clarín Claudia Peralta, la madre de Antonella, ahogada en llanto. Su hija, “la del medio” de siete hermanos, estudiaba enfermería y vivía sola en un terreno familiar en las afueras de San Miguel de Tucumán.

¿Qué pasó la noche del crimen?

La última vez que su familia tuvo contacto con ella fue la noche del martes 6 de enero. Al día siguiente, al no ir a comer y dejar de responder mensajes, comenzó la preocupación. Su hermana Milena pasó por su casa y, al ver la luz y el aire acondicionado encendidos, pensó que estaba durmiendo.

No fue hasta el jueves 8 de enero cuando el horror se hizo realidad. Dos vecinas encontraron su cuerpo en las calles William Bliss y Gerónimo Helguera, en el barrio Manantial Sur de Yerba Buena. Milena acudió al lugar y luego a la comisaría, donde terminó identificando a su hermana por los tatuajes en sus brazos.

Al abrir su departamento, la familia notó que faltaban sus sandalias nuevas y un vestido blanco que usaba para salir.

El vínculo con el principal sospechoso

La investigación de la Fiscalía de Homicidios I, a cargo de Pedro Gallo, se centró rápidamente en Felipe “El Militar” Sosa, de 50 años. Antonella tenía un consumo problemático de sustancias y, desde hacía al menos tres años, mantenía un vínculo ocasional con este hombre.

Se cree que Sosa la citaba para participar de tríos con su pareja a cambio de facilitarle drogas “de todo tipo”. El sospechoso, ex alumno del Colegio Militar de la Nación, es dueño de empresas de seguridad y limpieza que operan en organismos públicos de la provincia.

Fue capturado en Pilar cuando intentaba salir del país y admitió en audiencia que se reunía con la víctima para consumir drogas.

La brutalidad del hecho

La autopsia determinó que la muerte de Antonella fue por una luxación cervical, producto de una maniobra violenta desde atrás. También sufrió un traumatismo craneofacial severo: golpes tan fuertes que le fracturaron la mandíbula y le quebraron el cuello.

“Resulta relevante que había una clara cosificación por parte de Sosa hacia Álvarez, para quien quedaba prácticamente reducida a un objeto de entretenimiento”, sostuvo el fiscal Gallo.

La red de encubrimiento y los otros detenidos

La investigación no solo apuntó a Sosa. La fiscalía también pidió la detención de la abogada Justina Gordillo (48), empleada del Poder Judicial de Tucumán y pareja del principal acusado.

Se la acusa de encubrimiento por favorecimiento personal, agravado por ser el hecho precedente especialmente grave, por actuar con ánimo de lucro y por ser funcionaria pública. En su celular se encontraron 86 mensajes usando la referencia “Anto”.

En uno de ellos, Gordillo le recriminaba a Sosa: “Es macabro que me muestres un video con una mina, eso no se hace. Ni por mí, que en este caso era tu novia, ni por la trola esa que no sé si es Anto o quién”.

Otros dos hombres fueron detenidos el 26 de febrero acusados de encubrimiento: Nicolás Navarro Flores y Jorge “Chicho” Díaz, empleado de Sosa. A Díaz se lo acusa de colaborar en el ocultamiento del cuerpo y de la desaparición del celular de la víctima. Navarro declaró que Sosa le pidió ayuda porque la joven estaba “descompensada”, pero que él le sugirió llamar a la policía.

El dolor de una familia que exige justicia

“No vamos a parar hasta que todos los responsables paguen”, exige Milena Álvarez, hermana de la víctima. Ella y sus hermanos revisan mensajes y fotos para colaborar con la fiscalía.

La familia cree que Antonella pudo haber sido asesinada por haberse enterado de algo. “Pensamos que Anto tuvo que haber visto algo, se tuvo que haber enterado de algo y por eso la mataron. Porque por celos o por droga, no puede ser”, especuló Milena.

El abogado de la familia, Carlos Garmendia, explicó que la acusación se agravó de homicidio simple a femicidio. Para él, Sosa se “estaba aprovechando de la situación de la vulnerabilidad” de la joven.

La investigación, que inicialmente se centró en un crimen por motivos de género, también observa una trama narco que podría derivar en nuevas causas, dado el vínculo de Sosa con un hombre vinculado al narcotráfico en Tucumán.

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