El oscuro secreto de los asuncionistas: hace 50 años secuestraron a dos seminaristas y nadie lo contó
Hace 50 años, dos seminaristas fueron secuestrados en San Miguel. La congregación lo ocultó durante décadas. ¿Qué pasó realmente con Carlos Di Pietro y Raúl Rodríguez?
Una tragedia que la Iglesia argentina mantuvo en silencio durante medio siglo. El 4 de junio de 1976, dos jóvenes seminaristas de la Congregación de los Agustinos de la Asunción fueron secuestrados en un operativo policial en San Miguel. Sus nombres: Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez. Hoy, a 50 años del hecho, un ex postulante rompe el silencio.
Quien escribe esta historia ingresó en 1982 a la congregación de los asuncionistas, pero nunca escuchó hablar del caso. Recién en los años noventa, en diálogo con los padres Roberto Favre y Vicente De Luca, comenzó a correr el velo que cubría aquel trauma.
¿Quiénes eran los seminaristas desaparecidos?
Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez ya habían profesado sus primeros votos religiosos cuando, durante un operativo policial en el barrio Manuelita de San Miguel, fueron secuestrados. La congregación nunca obtuvo respuestas y el episodio quedó sepultado en el silencio institucional.
Los asuncionistas llegaron a la Argentina en 1910, en pleno Centenario de la Revolución de Mayo. Su carisma, fundado por el sacerdote francés Emmanuel d’Alzon en 1845, se centraba en la defensa de los derechos de Dios en la Tierra. Crearon el diario La Croix, el periódico católico más leído del mundo, y en el país impulsaron la revista Esquiú, diez parroquias y varios colegios.
El contexto de los años setenta
Las transformaciones del Concilio Vaticano II generaron intensos debates internos. El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo sumó a varios asuncionistas, y las tensiones se agravaron cuando el padre Jorge Adur participó en las exequias de los dirigentes montoneros Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus en 1970.
El padre Adur fue denunciado ante el obispo de San Isidro, monseñor Antonio Aguirre, y trasladado a una comunidad de formación en un barrio humilde de San Miguel, cerca del Colegio Máximo de los jesuitas que dirigía Jorge Bergoglio.
En 1973, el padre Roberto Favre fue elegido vicepresidente segundo de la Conferencia Argentina de Religiosos. Aún no cumplía cuarenta años y muchos lo consideraban un santo.
Una historia que merece ser contada
El drama de los asuncionistas permanece prácticamente desconocido para los argentinos. Mientras los asesinatos del padre Carlos Mugica y del obispo Enrique Angelelli son recordados, el secuestro de Di Pietro y Rodríguez sigue en las sombras. Los viejos pecados proyectan largas sombras, dice el autor, y esta historia solo encuentra un final esperanzador para quienes conservan la fe.
Si Dios quiere, el próximo fin de semana se continuará relatando esta saga dramática que costó la vida tanto de inocentes como de responsables.

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