El odontólogo argentino que desafió los límites en el Mundial de Apnea: récord y emoción en Budapest

Con récord nacional incluido, el odontólogo bahiense representó a Argentina en el Mundial de Apnea. ¿Cómo logró superar sus propios límites?

Por infotucuman · 13/06/2026 · min de lectura
El odontólogo argentino que desafió los límites en el Mundial de Apnea: récord y emoción en Budapest

Con la bandera argentina en alto, Pablo de Celis, un odontólogo de Bahía Blanca, se convirtió en el único representante nacional en el Mundial de Apnea en Budapest. En una disciplina que exige dominar la mente y el cuerpo bajo el agua, logró un récord nacional absoluto y una experiencia que jamás olvidará.

Pablo es odontólogo desde hace más de 14 años, instructor de buceo y apnea en la escuela Cetáceos, y su vida transcurre entre el consultorio, las clases y los entrenamientos. Pero en junio de 2026, todo cambió cuando escuchó el nombre de Argentina en los parlantes de la ceremonia inaugural del Mundial de Apnea, rodeado de más de 260 deportistas de 60 países.

¿Cómo se prepara un apneísta?

Lejos de los atajos, Pablo comenzó a entrenar hace poco más de tres años con su entrenador Ricardo Montans. Su rutina incluye tres sesiones semanales en pileta, gimnasio, yoga, meditación y mindfulness. También suma acompañamiento psicológico para manejar la presión. “Todo esto es secundario; yo no vivo de esto. Lo hago porque me gusta y porque decidí entrenarlo seriamente”, confesó a TN.

La apnea, explica, es “aguantar la respiración voluntariamente durante un tiempo o una distancia determinada”. Pero detrás de esa definición hay un universo complejo: pruebas de profundidad en el mar, modalidades estáticas y dinámicas en piscina, donde los atletas recorren largas distancias sin respirar o permanecen inmóviles varios minutos.

El desafío mental: la clave del éxito

“También hay que entrenar la mente. Los nervios y el estrés a veces no te dejan progresar”, señaló Pablo. En la apnea, el aspecto mental es central. “Cuando uno aguanta la respiración, viene de un trabajo previo de relajación. Las ganas de respirar aparecen y ahí comienza un trabajo exclusivamente mental”, agregó. Los apneístas aprenden a reconocer las señales del cuerpo y a convivir con las contracciones sin asustarse.

En Budapest, esa preparación fue puesta a prueba. La primera disciplina, dinámica con bialetas, fue la más dura: “Era la primera vez en un Mundial. Los nervios y la ansiedad te sobrepasan”. Aun así, logró 144 metros con tarjeta blanca. Luego vinieron 132 metros en dinámica sin aletas y un hito: más de cinco minutos en apnea estática. “Fue un logro muy importante, una barrera que venía siendo dura”, confesó.

Récord nacional y la frutilla del postre

El sábado, en dinámica con monoaleta, recorrió 183 metros y estableció un nuevo récord nacional absoluto. “Fue la frutilla del postre. Una satisfacción enorme”, dijo. Pero más allá de los números, lo emocionó ver a sus familiares y amigos seguir la transmisión en vivo desde Argentina. “Me escribían: ‘Pero ese es Pablo’. Me veían ahí y les llamaba la atención porque soy el mismo de todos los días”, recordó.

Pablo regresó a Bahía Blanca sin medalla, pero con una marca nacional, una experiencia irrepetible y la certeza de que el esfuerzo valió la pena. “En este deporte no hay que apurarse. Lo mejor es crecer con pasos pequeños. Es el camino más largo, pero también el más seguro”, reflexionó.

Pablo de Celis durante el Mundial de Apnea en HungríaMás de 260 deportistas de 60 países compitieron en el Mundial de Apnea

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