El nuevo informe médico que cambió todo en el caso del club: las lesiones que complican a las acusadas
¿Qué encontraron los médicos que podría cambiar completamente el curso de la investigación? Los detalles del informe que complica aún más a las mujeres señaladas por el ataque en el club.
Un violento ataque durante un partido de hockey infantil sumó un nuevo capítulo judicial que podría empeorar la situación de las mujeres señaladas. La confirmación de lesiones graves en la víctima y una nueva denuncia por amenazas a su entorno familiar transformaron lo que parecía un episodio aislado en una investigación con derivaciones penales cada vez más delicadas.
La reconstrucción del caso muestra una escalada que comenzó a conocerse públicamente el sábado 11 de abril, cuando se difundió la denuncia por un episodio ocurrido la noche anterior en el club Universitario. Según esa primera versión, María Teresa Miranda, hermana del influencer Jorgito Barrionuevo, había sido atacada con agua hirviendo y golpeada en una escena presenciada por menores y familiares.
¿Quiénes son las acusadas?
Desde el inicio, la acusación apuntó a la ex pareja del actual compañero de la víctima y a otras dos mujeres de su entorno familiar. Las denuncias que circularon primero en redes y luego fueron ratificadas ante la Justicia describieron no solo una discusión circunstancial, sino una agresión directa con agua caliente en el rostro, golpes y un clima de extrema violencia en un ámbito rodeado de niños, madres y padres.
Pocas horas después apareció la versión defensiva de una de las acusadas a través de un video difundido públicamente. La mujer negó que se hubiera tratado de un ataque intencional y afirmó que todo ocurrió en medio de un forcejeo, donde el agua hirviendo se habría derramado accidentalmente durante un cruce con la víctima. También dijo que ambas terminaron con quemaduras y que hubo agresiones de los dos lados.
¿Cómo avanzó la causa judicial?
Con el paso de las horas, el caso dejó de apoyarse solo en el impacto mediático y empezó a ordenarse judicialmente. En una primera decisión, se dictó una prohibición de acercamiento entre las partes, una medida preventiva que buscó bajar la tensión y evitar nuevos contactos o posibles episodios de hostigamiento.
Después llegó uno de los movimientos más importantes del expediente: la ratificación formal de la denuncia y la aparición de indicios sobre amenazas previas. Cuando Miranda declaró en Tribunales, sostuvo que ya había sido amenazada antes del episodio. Esa afirmación abrió una línea de investigación especialmente sensible, porque empujó al fiscal Mariano Fernández a analizar si la agresión pudo haber sido premeditada.
En paralelo, la propia víctima relató públicamente cómo vivió el ataque y volvió a insistir con que las intimidaciones no eran nuevas. Contó que todo comenzó como una jornada normal en la cancha, acompañando a la hija de su pareja, hasta que advirtió movimientos y miradas que interpretó como parte de una situación hostil.
¿Qué cambió con el nuevo informe médico?
Ahora, el nuevo informe médico cambió el peso penal del caso. La confirmación de que Miranda sufrió lesiones graves es un elemento central, porque modifica la dimensión judicial de la acusación. Ya no se trata solamente de un episodio violento con repercusión pública, sino de una causa en la que el daño acreditado por pericias médicas puede endurecer la imputación y empeorar el cuadro procesal de las sospechosas.
Como si eso no alcanzara, en las últimas horas se sumó una nueva denuncia por amenazas, esta vez contra la hermana de la damnificada. Esa presentación fue realizada por el abogado Patricio Fresia, que interpretó esos mensajes como un intento de amedrentar al entorno de la víctima y, eventualmente, de entorpecer el avance de la causa.
¿Qué impacto tuvo en el deporte tucumano?
El caso también abrió un debate más amplio en el deporte tucumano. Desde el ambiente del hockey surgieron expresiones de fuerte repudio y preocupación institucional. La presidenta de la Asociación Tucumana Amateur de Hockey, María Luisa Santamarina, advirtió que no puede naturalizarse que una cancha sea escenario de desbordes emocionales y violencia.
Así, la causa entró en una etapa decisiva. La secuencia ya tiene varios hitos claros: el ataque denunciado durante un partido infantil, la versión exculpatoria de una de las señaladas, la restricción de acercamiento, la ratificación de la denuncia con referencias a amenazas previas, la sospecha de premeditación, la confirmación médica de lesiones graves y, finalmente, la nueva denuncia por amenazas al entorno familiar.
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