El negocio del tabaco en el norte está en terapia intensiva y no es solo por el dólar atrasado
El sector tabacalero del norte enfrenta una crisis que va más allá del dólar atrasado. ¿Qué está pasando con el Fondo Especial del Tabaco y cómo el contrabando de cigarrillos está afectando a los productores?
El sector tabacalero del norte argentino enfrenta una crisis que va más allá de las variables macroeconómicas. Productores advierten que el contrabando de cigarrillos desde Bolivia y Paraguay está erosionando el Fondo Especial del Tabaco (FET), un mecanismo clave que complementa sus ingresos.
Jorge Rois, productor tabacalero en Carahunco (Jujuy) y miembro de la mesa ejecutiva de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), describió con crudeza el escenario actual: “Coyunturalmente, como todas las economías regionales, estamos golpeados. El tipo de cambio atrasado perjudica siempre a las economías regionales y el tabaco es una economía regional per se”, señaló.
¿Cómo funciona el Fondo Especial del Tabaco?
El FET, creado en 1967, se nutre de impuestos al consumo de cigarrillos. Su objetivo es compensar costos de producción y fomentar la actividad. Se transfiere a provincias tabacaleras como Salta, Misiones, Jujuy y Corrientes para su distribución a los productores. Sin embargo, el contrabando reduce la recaudación y, por lo tanto, los fondos disponibles.
“Hace dos años la importancia del fondo en el ingreso total del productor era del 60% y este año solo representa el 30%; es decir que el fondo se desvalorizó de manera relevante”, explicó Rois.
El impacto del contrabando en el mercado interno
Según el productor, la caída de la recaudación del fondo no responde solo a cuestiones macroeconómicas. “El mayor de los inconvenientes que tenemos con el fondo es que creció mucho la venta de cigarrillo ilegal, que no paga impuestos”, afirmó. Y fue contundente: “El kit de la cuestión es el contrabando desde Bolivia y Paraguay que no pagan impuestos en la Argentina. Entonces, el fondo no recauda y al no recaudar no le paga a los productores”.
Rois describió un cambio en la oferta disponible: “En los comercios y kioscos ya no se identifican las marcas comerciales que se venden al público, hay un montón de marcas irreconocibles”.
La difícil ecuación económica del productor
Rois produce en 70 hectáreas, lo que lo ubica dentro de los productores medianos, un segmento predominante en Jujuy, donde hay alrededor de 1000 productores de tabaco. Explicó que la actividad es intensiva en mano de obra y requiere riego, lo que limita la reconversión. “Hoy, la actividad viene con un dólar atrasado y se ha cerrado un precio que no es suficiente porque empezamos la nueva campaña muy descapitalizados”, afirmó.
El esquema de formación de precios también juega en contra: “El producto que nosotros vendemos no tiene un mercado de referencia mundial sino que se acuerda entre acopiadores y la cámara del tabaco”. Precisó que “el kilo está entre US$3,2 y US$3,5 todos los años, depende la clase y hoy los costos han aumentado mucho en dólares”.
“Un productor promedio que hizo alrededor de 2700 kilos por hectárea, que es un buen rinde, sin embargo, arranca la campaña totalmente desfinanciado”, advirtió el también ingeniero agrónomo.
La superficie no crece y preocupa
En paralelo, la actividad enfrenta dificultades estructurales para expandirse. “Nos preocupa que en Jujuy no hemos logrado incrementar la superficie. Estamos en 12.700 hectáreas cuando en Salta están alrededor de las 20.000”, comparó. La producción del tabaco lleva alrededor de 11 meses, desde la siembra en almácigos hasta la cosecha, lo que incrementa la necesidad de capital de trabajo.
Tras la cosecha, el productor debe cumplir con obligaciones sanitarias, como voltear los rastrojos por una plaga complicada en la zona, lo que suma costos adicionales.
Con este telón de fondo, en el norte argentino crece la preocupación frente a un fenómeno que avanza y pone en jaque a toda la cadena tabacalera.
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