El Mundial 2026 enfrenta el desafío del calor extremo en varias sedes
La FIFA y los organizadores del Mundial 2026 se preparan para el calor extremo en sedes de EE.UU., México y Canadá, con pausas de hidratación obligatorias y alertas por riesgo para jugadores y aficionados.
La Copa del Mundo de 2026, que se jugará en verano por Estados Unidos, México y Canadá, se prepara para altas temperaturas que suponen un riesgo para la salud de jugadores y aficionados, desafiando la logística del evento con medidas como pausas obligatorias de hidratación.
Los organizadores del próximo campeonato mundial de fútbol anticipan condiciones climáticas severas durante el desarrollo del torneo, programado entre el 11 de junio y el 19 de julio. Este factor representa uno de los principales retos operativos, con incertidumbre sobre cómo se manejarán situaciones extremas en algunos de los estadios designados.
Estadios en alerta y tecnología contra el calor
En instalaciones de vanguardia como el SoFi Stadium en Inglewood, condado de Los Ángeles, ya se encuentran preparados equipos especiales. Una quincena de ventiladores de más de dos metros de altura aguardan para ser desplegados si la temperatura supera los 26,7 °C durante los ocho partidos que albergará el recinto. Otto Benedict, vicepresidente operacional de la sociedad gestora del estadio inaugurado en 2020, explicó a la AFP: “Con 70.000 personas en el estadio, en estado de emoción, queremos ser capaces de responder en caso de un fuerte calor”. A 45 metros del césped, un techo garantiza sombra para los espectadores y favorece la circulación de aire en este recinto abierto y no climatizado.
Sin embargo, no todos los 16 estadios del torneo cuentan con este nivel de modernidad, y el sur de California ni siquiera se considera la zona de mayor riesgo. La verdadera preocupación se centra en otras localidades.
Seis sedes identificadas como “de alto riesgo”
Una investigación publicada en el International Journal of Biometeorology expresa una “seria preocupación por la salud de los jugadores y árbitros en el Mundial 2026 vinculada a calores extremos”. El estudio señala seis sedes específicas como “de alto riesgo”: Monterrey, Miami, Kansas City -escenario del debut de Argentina contra Argelia el 16 de junio-, Boston, Nueva York y Filadelfia.
El informe “Terrenos en riesgo”, elaborado por la asociación Football for Future, precisa que en 2025 esas ciudades registraron al menos un día con temperaturas superiores a los 35 grados en termómetros de bulbo húmedo (WGBT), un índice que combina calor y humedad. Este nivel es considerado “el límite de la adaptación humana al calor”.
Medidas implementadas y lecciones del pasado
La experiencia del sofocante Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos, que generó críticas de jugadores y entrenadores hacia la FIFA, llevó a la implementación de cambios. La máxima autoridad del fútbol decidió instaurar pausas de hidratación obligatorias en los minutos 22 y 67 de todos los partidos, sin importar las condiciones climáticas. Esta medida también representa una ventaja para los titulares de los derechos audiovisuales, al crear espacios adicionales para publicidad.
El diseño del calendario también refleja esta preocupación. Se priorizaron los horarios diurnos para los partidos en estadios con climatización (como Dallas, Houston y Atlanta), reservando las horas más frescas de la tarde para las presuntas zonas de riesgo. Un portavoz del sindicato mundial de futbolistas FIFPro, que pidió mantenerse en el anonimato, afirmó: “Se observa claramente un esfuerzo para programar los horarios de partidos basándose en las preocupaciones vinculadas a la salud y rendimiento de los jugadores”. Según la misma fuente, esto sería “una consecuencia directa de las lecciones aprendidas en el Mundial de Clubes”.
Preocupación persistente y el peligro para los aficionados
A pesar de los ajustes, el sindicato mantiene que sigue habiendo “partidos de riesgo” y recomienda posponer los encuentros cuando se superen los 28 grados WGBT. La FIFA no respondió a una consulta de la AFP sobre la existencia de un protocolo específico para condiciones extremas.
El foco no está solo en los deportistas. Christopher Fuhrmann, director adjunto de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU., advierte que el riesgo para los espectadores en estadios o “fan-zones” ha sido “infravalorado” en muchas ocasiones. Los aficionados generan calor adicional “con sus ánimos” y, a diferencia de los atletas de élite, pueden tener “comorbilidades” que los expongan a golpes de calor potencialmente mortales. Fuhrmann destaca problemas potenciales con “la circulación de aire”, “las zonas de sombra” y la “hidratación” de los aficionados, quienes a menudo consumen bebidas alcohólicas. La FIFA aún no ha aclarado si se permitirá el ingreso de botellas de agua recargables o si los hinchas deberán pagar por el líquido dentro de los recintos.
Estrategias de prevención y advertencias de los expertos
Benjamin Schott, meteorólogo del Servicio Nacional de Meteorología (NWS) que asesora a la FIFA, insiste en la “prevención” dirigida a los espectadores, “especialmente de los extranjeros, que desconocen el clima local”. El NWS, que tendrá un interlocutor en cada ciudad sede, emitirá alertas basadas en las previsiones. La decisión final sobre la celebración de los partidos recaerá en la FIFA y los gobiernos locales.
“Trabajamos con los diferentes equipos de gestión de catástrofes (gobiernos, fuerzas del orden, bomberos, etc) para asegurar la seguridad de todos y prepararnos para cualquier cosa que nos tenga preparada la Madre Naturaleza”, afirmó Schott. El experto advirtió que las condiciones vividas en el Mundial de Clubes no fueron “nada excepcionales” en un país donde los récords de temperatura se baten “cada año”.
Por Robin Gremmel / AFP
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