El multimillonario acuerdo minero que Trump cerró y que llena los bolsillos de sus hijos

Mientras Trump negociaba un acuerdo millonario con Kazajistán por tungsteno, sus hijos y los del secretario Lutnick ya habían invertido en el negocio. ¿Conflicto de intereses o simple coincidencia?

Por infotucuman · 30/06/2026 · min de lectura

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cerró personalmente un acuerdo minero con Kazajistán por más de mil millones de dólares para explotar tungsteno, un metal crítico para armamento. Pero lo que nadie esperaba es que sus propios hijos y los del secretario de Comercio, Howard Lutnick, ya habían invertido en el negocio días antes de la firma oficial.

La historia comienza en septiembre de 2025, en el Hotel St. Regis de Nueva York. Allí, Lutnick se reunió con el presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokáyev, y le dijo: “Tienen minerales críticos fantásticos en los que podemos invertir juntos”. Poco después, Trump intervino directamente para convencer al líder asiático de que le diera los derechos de explotación a una empresa estadounidense poco conocida: Kaz Resources.

El objetivo: acceder a una de las mayores reservas de tungsteno sin explotar del mundo, un metal esencial para fabricar ojivas de misiles, aviones de combate y chips informáticos. China domina su comercio, pero empezó a restringir exportaciones, disparando los precios seis veces en el último año.

¿Quién se beneficia realmente?

Seis días antes de que Lutnick firmara el acuerdo definitivo el 6 de noviembre, los hijos de Trump –Donald Trump Jr. y Eric Trump– ya habían asegurado su tajada. A través de Dominari Securities, una firma con sede en la Torre Trump de la que son copropietarios, adquirieron junto a otros socios una participación del 20% en la entidad corporativa que explotará el yacimiento kazajo.

Pero no fueron los únicos. Los hijos de Lutnick, Brandon y Kyle, que dirigen Cantor Fitzgerald, ayudaron a recaudar 210 millones de dólares para uno de los inversores del proyecto. Cantor suele embolsarse millones en comisiones por este tipo de operaciones.

En total, las familias Trump y Lutnick tienen vínculos financieros con al menos 14 empresas que colaboran con el gobierno federal en acuerdos mineros. El gobierno de Trump ya ha aprobado o está considerando otorgarles más de 8900 millones de dólares en fondos federales, según documentos del New York Times.

La representante demócrata Maxine Dexter calificó la situación como “una señal de alarma” y exigió que el Congreso investigue: “El dinero de los contribuyentes debe usarse para el interés público, no para beneficiar a familiares del gobierno de Trump”.

La Casa Blanca, por su parte, negó cualquier conflicto de intereses. El vocero Kush Desai afirmó que “el único interés especial que guía al gobierno de Trump es el bien del pueblo estadounidense”.

El rol del rabino Pini Althaus

En el centro de la trama está Pini Althaus, un rabino australiano que preside Kaz Resources. Fue él quien impulsó el proyecto desde sus inicios, buscando apoyo en Washington. Althaus aseguró que nunca conoció a los hijos de Trump ni supo de su participación hasta después. “Entiendo que la impresión pueda resultar inquietante, pero este proyecto va mucho más allá de cualquier presidente o familia”, declaró.

Althaus también es accionista de USA Rare Earth, otra minera que este mes recibió hasta 1600 millones de dólares en financiación del Departamento de Comercio. Cantor Fitzgerald ganó millones en comisiones al ayudarla a recaudar 1500 millones.

Las maniobras corporativas detrás del acuerdo

Para invertir en el tungsteno kazajo, Dominari recurrió a una compleja jugada. Se asoció con el británico Paul Mann, cuya firma ASP Isotopes compró una empresa de construcción de carreteras en quiebra llamada Skyline Builders, que cotiza en el Nasdaq. Luego, Dominari y los hijos de Trump adquirieron una participación en Skyline a través de una “entidad con fines especiales”.

El 31 de octubre, Skyline compró un 20% de la empresa de Althaus por 20 millones de dólares. Seis días después, Lutnick firmó el acuerdo con Kazajistán. En diciembre, Mann propuso una “fusión inversa” para reemplazar a Skyline por Kaz Resources en el Nasdaq, lo que permitirá a los inversores vender sus acciones antes de que se extraiga una sola tonelada de tungsteno.

Mann insistió en que no hay conflicto: “Si lo analizas con perspectiva, no hay ningún conflicto de intereses aquí. Al gobierno de Estados Unidos le conviene cerrar este acuerdo”.

Por ahora, los 1600 millones de dólares en financiación federal aún no se han entregado, pendientes de estudios de viabilidad. Pero Cantor y Dominari ya cobraron honorarios por sus servicios. Althaus espera que la producción comience en 2030. “Lo hemos hecho por el camino difícil, a base de abogar”, dijo.

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