El movimiento silencioso que está reconfigurando el poder en Argentina: gobernadores trazan su propia ruta

¿Están los gobernadores del interior trazando un camino propio lejos de Buenos Aires? Descubrí los detalles de la estrategia federal que podría cambiar las reglas de juego en la política nacional y cómo Tucumán juega un papel clave.

Por infotucuman · 24/02/2026 · min de lectura
El movimiento silencioso que está reconfigurando el poder en Argentina: gobernadores trazan su propia ruta

Un bloque de mandatarios provinciales, con el tucumano Osvaldo Jaldo a la cabeza, está construyendo una agenda común para negociar con mayor fuerza ante el Gobierno nacional. La estrategia combina un distanciamiento del kirchnerismo con un diálogo pragmático con la Casa Rosada, buscando fortalecer la autonomía del interior productivo. Este movimiento refleja una reconfiguración del poder territorial en un contexto de fuerte centralización de decisiones.

¿Quiénes integran este nuevo bloque federal?

La reciente reunión virtual fue encabezada por el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y contó con la participación de Raúl Jalil de Catamarca, Gustavo Sáenz de Salta, Carlos Sadir de Jujuy, Hugo Passalacqua de Misiones, Rolando Figueroa de Neuquén y Alberto Weretilneck de Río Negro. La presencia de figuras de distintos signos políticos, como el radical jujeño Sadir, confirma el carácter más federal que partidario de esta articulación.

El objetivo principal es construir volumen político. Los gobernadores entienden que la única manera de negociar en mejores condiciones con el gobierno nacional es a través de posiciones coordinadas. La dispersión provincial debilita la capacidad de presión, mientras que una agenda compartida permite discutir recursos, obras y políticas productivas con mayor peso institucional.

Una estrategia de equilibrio delicado

Este movimiento no se plantea en términos de confrontación abierta con la Casa Rosada. Los mandatarios provinciales también necesitan preservar una relación funcional con el Gobierno nacional. La popularidad de Milei condiciona por el momento cualquier intento de oposición frontal, especialmente en distritos donde el respaldo al Presidente sigue siendo significativo.

Por eso, la estrategia combina reclamos institucionales con una actitud dialoguista que busca evitar rupturas innecesarias. La decisión de mantener encuentros periódicos y organizar una gira conjunta a Estados Unidos para participar del Argentina Week en Nueva York refleja esa estrategia de articulación política y económica.

El distanciamiento con el kirchnerismo

En paralelo, los gobernadores eligieron marcar distancia de la conducción nacional del Partido Justicialista encabezada por Cristina Fernández de Kirchner. La formación del bloque Convicción Federal en el Senado, impulsado por legisladores que responden directamente a los mandatarios provinciales, representa un gesto político claro.

La prioridad pasa por las agendas locales y la gobernabilidad de cada provincia antes que por los alineamientos partidarios nacionales. Para muchos gobernadores, el kirchnerismo representa un modelo que no logra salir de su propio pasado y que continúa interpretando la política nacional desde la lógica del conurbano bonaerense.

Un federalismo pragmático y productivo

Esa mirada, centrada en la dinámica electoral del Gran Buenos Aires, ofrece pocas respuestas a los problemas estructurales del interior productivo. Las prioridades en estas regiones pasan por la infraestructura, las economías regionales, la energía, la minería y el desarrollo turístico.

Espacios como Provincias Unidas, que integran también dirigentes como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés, buscan consolidar un esquema de cooperación entre distritos que trascienda las identidades políticas tradicionales. El objetivo de fondo es reforzar la autonomía provincial en materia de desarrollo productivo y políticas impositivas, además de atraer inversiones internacionales.

El rol del bloque Convicción Federal

La creación del bloque Convicción Federal funciona como el correlato institucional de esta estrategia. Al separarse del interbloque alineado con Cristina Kirchner, los senadores buscan mayor margen de maniobra para acompañar o rechazar iniciativas del Gobierno según el impacto en sus provincias.

La prioridad declarada es sostener la gobernabilidad y garantizar que los intereses locales tengan representación efectiva en el Congreso. La gira prevista a Nueva York se inscribe en la lógica de mostrar las oportunidades del interior argentino en sectores estratégicos como el agro, la energía, la minería y el turismo.

En definitiva, los gobernadores están ensayando un equilibrio delicado. Necesitan unirse para negociar con mayor fortaleza frente a la Casa Rosada, pero al mismo tiempo deben mantener canales de diálogo abiertos con un presidente que conserva respaldo social. En ese juego, el alejamiento del kirchnerismo aparece como una señal política y también como una redefinición estratégica: construir un federalismo más pragmático, enfocado en la producción y el desarrollo regional, antes que en las disputas internas del peronismo nacional.

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