El misterioso palco que la cadena nacional de Milei decidió ignorar: ¿quién ordenó el “borrado”?
¿Por qué las cámaras oficiales evitaron mostrar a las figuras más influyentes del entorno de Milei durante su discurso clave? La intrigante decisión que generó malestar interno y revela una pulseada de poder en Balcarce 50.
La transmisión oficial de la apertura de sesiones del Congreso omitió deliberadamente a figuras clave del entorno presidencial, generando un intenso debate interno. Santiago Caputo, el asesor estratégico, y Daniel “Gordo DAN” Parisini, el tuitero libertario más influyente, fueron excluidos de las cámaras de la TV Pública durante el discurso de Javier Milei. La decisión, atribuida a un equipo que responde directamente a la Casa Rosada, dejó al descubierto una pulseada de poder detrás de las imágenes que vieron todos los argentinos.
¿Quiénes estaban en el palco “fantasma”?
El grupo que no recibió ni un segundo de pantalla estaba ubicado justo debajo del palco de los periodistas acreditados. Además de Caputo y Parisini, en esa grada se encontraban Sebastián Amerio, viceministro de Justicia; Agustín Romo, jefe del bloque libertario en la Legislatura bonaerense; y Macarena Alifraco, mano derecha del asesor presidencial.
También estaban presentes los tuiteros Lucas “Sagaz” Luna, exdirector de Intercargo; Juan Pablo Carreira, director de comunicación digital del Gobierno; y Tomas Jurado, conocido como “El Peluca Milei”. En cambio, las cámaras se enfocaron repetidamente en un grupo de militantes juveniles libertarios prácticamente desconocidos que coreaban el nombre del Presidente.
La sombra de Karina Milei en la producción
Según versiones internas, la bajada de línea estuvo a cargo de una persona de Casa Rosada que se sentó en el móvil oficial de RTA. Esta persona, con una copia del discurso llena de anotaciones, siguió al pie de la letra la secuencia de palcos y funcionarios a mostrar. “La que decidió todo fue Karina”, fue el comentario que circuló tras el evento, en referencia a Karina Milei, hermana del Presidente y secretaria general de la Presidencia.
El equipo que digitó lo que se mostró en cadena nacional responde a Mora Gorini, consultora de la Secretaría General y funcionaria de extrema confianza de Karina Milei. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, negó tener injerencia en la decisión, afirmando que “siempre es la misma transmisión, la misma gente y no se trata de ayudar o perjudicar a nadie”.
NO VOY A SOPORTAR ESTE ATAQUE DE UNA DIPUTADA DESDE SU POSICIÓN DE PODER A UN SIMPLE CIUDADANO COMUN pic.twitter.com/QVoGzY9UCj
— DAN (@GordoDan_) March 2, 2026
Un discurso con sello “tuitero”
Resultó llamativo que el tono del discurso de Milei, por momentos brutal y repleto de chicanas contra los “kukas”, parecía trazado siguiendo vocablos del Gordo DAN. “Kukas, yo les voy a avisar algo. Kukas, ¿Saben qué? Me encanta domarlos. Me encanta hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”, lanzó el Presidente, evocando las habituales aperturas de Parisini en “La Misa”, el programa de culto libertario en el canal Carajo.
Las cámaras oficiales también esquivaron sistemáticamente a los blancos de las críticas presidenciales. No aparecieron en pantalla ni Germán Martínez, ni Kelly Olmos -a quien llamó “la poeta”-, ni Juan Grabois, a quien definió como “oligarca disfrazado de pordiosero”. Tampoco se mostró a los legisladores de izquierda Nicolás Del Caño y Myriam Bregman, a quien rebautizó como “Chilindrina troska”.
El contraataque en redes sociales
Si la intención fue borrarlos del evento, el poder de las redes hizo que ese objetivo fuera inútil. En X se pudo ver cómo el Gordo DAN vivó a Milei, chistó contra diputados K y gritó “uhhhhhh” cuando el jefe de Estado chicaneaba a opositores. Desde el propio palco tuitero grabaron su cruce con Myriam Bregman: “Ganen las elecciones y después hablen”, le dijo a la diputada.
“El Gordo Dan dirige la Asamblea Legislativa”, sentenció Bregman, mostrando lo que la transmisión oficial no quiso mostrar: al tuitero libertario en su palco del Congreso. La polémica revela las tensiones internas en el gobierno y cómo la batalla por el relato se libra tanto en las pantallas oficiales como en los rincones que deciden omitir.
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