El misterio de los $5000 millones: la IGJ le exige nombres a la fundación de los Caputo

La IGJ emplazó a la Fundación Faro a revelar sus donantes en diez días. El balance oculta nombres, tiene libros sin actualizar y préstamos sin explicar. ¿Qué hay detrás de los $5000 millones?

Por infotucuman · 06/06/2026 · min de lectura
El misterio de los $5000 millones: la IGJ le exige nombres a la fundación de los Caputo

La Inspección General de Justicia (IGJ) intimó a la Fundación Faro Argentina para que revele quiénes donaron casi $5000 millones durante 2024. El plazo es de diez días y el silencio de la entidad, vinculada a Santiago Caputo, ya genera ruido en el oficialismo.

El emplazamiento apunta al corazón del think tank libertario más cercano al ala de Santiago Caputo. La fundación recaudó $4957 millones en 2024, destinó más de $1000 millones a publicidad política en redes sociales al año siguiente, pero hasta ahora se ignora quiénes pusieron el dinero. El balance fue presentado con casi once meses de retraso, sin identificar un solo donante, con libros contables sin actualizar y con cuatro agujeros financieros que el documento no explica, según verificó LA NACION.

¿Cómo se gestó la transformación de Faro?

La entidad nació sobre los restos de la Fundación Valorar, una organización dedicada a paliar la vulnerabilidad social que en 2023 había declarado un patrimonio neto de $12 millones e ingresos por $49 millones. Pero tras el arribo de Agustín Laje y Francisco Caputo, el hermano del “Mago del Kremlin”, los ingresos se multiplicaron 78 veces y el patrimonio creció 356 veces, hasta superar los $4300 millones.

La transformación comenzó entre abril y mayo de 2024, cuando renunció todo el consejo de administración de Valorar y tomaron el mando Laje y Francisco Caputo. Meses después, la IGJ aprobó el cambio de nombre mediante la Resolución 808 de octubre de 2024 y la sede se trasladó de Cerrito 1130 a Reconquista 40. El objeto estatutario, en cambio, no pudo modificarse: en teoría, la fundación todavía aspira a “abordar la realidad de personas y comunidades en contexto de desigualdad”.

Las cenas en el Yacht Club y los invitados de lujo

Ya con su nuevo nombre, la fundación organizó tres cenas con empresarios y políticos en el Yacht Club Puerto Madero: el 13 de noviembre de 2024, y el 4 de agosto y 15 de diciembre de 2025, con Javier Milei como orador principal en las tres. A la primera asistieron José Luis Manzano, Hugo Eurnekian, Martín Migoya, Guibert Englebienne, Betina Bulgheroni, Marcelo Mindlin, Claudio Belocopitt, Sebastián Bagó, Horacio Marín y representantes de Vista Oil & Gas, TotalEnergies y Techint, entre otros. El cubierto habría alcanzado los US$25.000, aunque la organización no desglosó lo recaudado ni reveló la identidad de los aportantes.

La elección del lugar no fue casual. El Yacht Club pertenece al Grupo Neuss, liderado por los hermanos Juan y Patricio Neuss, de notable expansión empresaria desde que Milei llegó al poder: en enero de 2026, el Gobierno les adjudicó dos de las cuatro centrales hidroeléctricas concesionadas a través de Edison Energía. Los Neuss mantienen una amistad de larga data con Santiago Caputo.

Un balance con cuatro silencios

El balance del ejercicio 2024 llegó con casi once meses de retraso y con más preguntas que respuestas. La primera y más grave opacidad es que el 99% de los ingresos figura bajo el concepto “donaciones, cursos, talleres y prevención”, pero el balance no identifica a ningún donante. La normativa de la IGJ exige individualizar a quienes superen el equivalente a 40 salarios mínimos. De ahí la intimación.

La segunda falta de claridad la asentaron los propios auditores de la fundación. Los contadores independientes de Crowe remarcaron que, al momento de la presentación ante la IGJ, los estados contables todavía estaban pendientes de transcripción en los libros contables de Faro. Dicho de otro modo: la fundación presentó balances que ella misma no había registrado en sus propios libros.

La tercera opacidad involucra $246,4 millones que constan anotados como “deudores varios”, pero sin identificar a qué personas físicas o jurídicas se les prestó ese dinero, ni en qué condiciones.

La cuarta opacidad es la más paradójica: a pesar de haber recibido casi $5000 millones en donaciones, la fundación también tomó préstamos —$2,1 millones corrientes y $32,3 millones no corrientes— sin que el balance explique su origen ni sus condiciones. Registró además un depósito en garantía de $31,5 millones en el activo no corriente, lo que podría indicar el alquiler de un inmueble de envergadura.

¿En qué se gastaron los fondos?

En cuanto al destino declarado, Faro sí detalló que invirtió $4188 millones -el 84% de sus ingresos- en fondos comunes de inversión, letras del Tesoro y bonos. El resto se distribuyó en eventos, campañas y difusión ($205 millones), alquileres y expensas ($116 millones), servicios de seguridad ($59,8 millones), impuestos ($76 millones), honorarios ($39,9 millones), gastos de oficina ($25,6 millones), sueldos ($23,9 millones) y viajes ($2,9 millones).

Los montos resultan sustanciosos. A modo de contexto: las fundaciones ligadas al PRO —Pensar, Suma y Fundar— llegaron a recaudar juntas alrededor de un millón de dólares anuales en su momento de mayor actividad, entre 2013 y 2015.

“Batalla cultural” y red internacional

Entre fines de marzo de 2025 y principios de marzo de 2026, la fundación gastó $1079 millones en publicidad política en redes a través de la cuenta “Ratio Oficial”, en más de 15.000 publicaciones clasificadas por Meta como publicidad política o electoral. En las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires en mayo y de la provincia en septiembre de 2025, Ratio fue la primera inversora individual en publicidad política, por encima incluso de la cuenta oficial de La Libertad Avanza.

Laje, de 37 años, se reunió con Milei al menos cuatro veces en Olivos entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025. A nivel internacional, integra múltiples redes conservadoras -CPAC, Fundación Disenso de España- y en abril de 2025 organizó en Buenos Aires el “Encuentro por la Libertad” junto al Centro para los Derechos Fundamentales de Hungría, la Fundación Heritage y Nación Futura.

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