El mensaje de D’Elía que reactiva la sombra iraní sobre Cristina Kirchner
¿Por qué un video de Luis D’Elía vestido de albiceleste tiene en vilo a la política nacional? El ex piquetero se autoproclamó vocero de Irán y reactivó los fantasmas del Pacto que une su historia con la de Cristina Kirchner y el atentado impune a la AMIA. Los detalles que conectan un incendio en la Rosada, un fiscal muerto y un nuevo jefe iraní con pasado terrorista.
Un anuncio en redes sociales del ex piquetero Luis D’Elía, presentándose como vocero de la Guardia Revolucionaria de Irán, encendió las alarmas y reflotó su polémico vínculo con el país acusado del atentado a la AMIA. Esta declaración autoproclamada impacta directamente en la vicepresidenta, quien enfrenta un juicio por el Pacto con Irán que D’Elía ayudó a negociar, según la investigación del fiscal Alberto Nisman.
El domingo, D’Elía apareció vestido con una camiseta de la selección argentina para transmitir un supuesto mensaje de los comandantes iraníes: el cierre del estratégico estrecho de Ormuz. Más allá de la veracidad del anuncio, el gesto es interpretado como un misil político directo al núcleo del kirchnerismo.
¿Cuál es el vínculo histórico con el atentado a la AMIA?
La figura de D’Elía es clave en la investigación por el ataque a la mutual judía. El fiscal Nisman lo señaló como uno de los interlocutores entre el gobierno de Cristina Fernández y los iraníes, para armar el plan de impunidad que culminó en el controvertido Memorándum con Irán.
Las pruebas incluyen escuchas telefónicas donde el ex piquetero tenía un rol protagónico. En una conversación del 18 de diciembre de 2012, D’Elía le dice a Jorge “Yussuf” Khalil -otro nexo señalado- que debe verlo urgente porque lo “llamaron de los Cielos”. En el código de la causa, “el Cielo” era la Casa Rosada.
Un incendio oportuno que borró registros
El ingreso de D’Elía a la Casa de Gobierno en esa fecha crítica nunca pudo ser confirmado oficialmente. Los registros de acceso se perdieron en un misterioso incendio. Este siniestro ocurrió el 17 de enero de 2015, la misma noche en que Nisman fue hallado muerto.
El fuego destruyó los servidores que guardaban los datos de todas las entradas y salidas desde 2011. Así, se borraron los nombres de quienes visitaron a la entonces presidenta durante los meses clave de la negociación con Irán. El origen de aquel incendio nunca fue investigado.
El responsable de la seguridad del edificio en ese momento era el teniente coronel Agustín Rodríguez, un hombre de confianza de César Milani. Su superior directo en la Rosada era Aníbal Fernández. Tras el episodio, Rodríguez recibió ascensos y mantuvo un cargo clave incluso en los inicios del gobierno de Javier Milei.
Un nuevo jefe iraní con un pasado oscuro
La reaparición de D’Elía como “vocero” coincide con un cambio de mando en Irán que agrava las implicancias. El nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria es Ahmad Vahidi, un nombre siniestramente familiar para la justicia argentina.
Según la causa AMIA, fue en una reunión el 14 de agosto de 1993 en la ciudad de Mashhad donde se planeó el atentado. Allí estuvo presente Vahidi, quien en ese momento era jefe de la fuerza Al-Quds. La investigación judicial sostiene que fue él quien propuso ejecutar el ataque en Buenos Aires a través de Hezbollah.
Hoy, Vahidi sigue siendo buscado con alerta roja de Interpol y está al frente de la poderosa Guardia Revolucionaria, la misma que D’Elía dice representar. Su ascenso ocurre mientras Irán amenaza con atacar embajadas israelíes en el mundo.
¿Cómo afecta esto al juicio pendiente de Cristina Kirchner?
La reivindicación pública de estos vínculos por parte de D’Elía complica la situación judicial de la vicepresidenta. Cristina Fernández aún debe enfrentar un juicio por su presunta responsabilidad en la firma del Pacto con Irán, considerado por la fiscalía como un encubrimiento.
En ese proceso, Luis D’Elía no será un testigo cualquiera, sino un compañero de banquillo, procesado en la misma causa. Su reciente performance lo coloca nuevamente en el centro de la escena, obligándolo potencialmente a explicar en detalle la naturaleza de sus contactos con los acusados de volar la AMIA.
Las piezas que comenzó a unir el fiscal Nisman hace más de una década, días antes de ser encontrado muerto, recobran una vigencia incómoda y explosiva a través de un mensaje en redes sociales.
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