El mapa religioso argentino se reconfigura: católicos en caída y un fenómeno que sorprende

Católicos en baja, evangélicos en alza y un grupo que crece sin precedentes: los que no tienen religión. ¿Qué dice el último relevamiento nacional sobre el futuro de la fe en Argentina?

Por infotucuman · 21/06/2026 · min de lectura

Si el papa León XIV finalmente pisa el país, como todo lo indica, se encontrará con una Argentina muy distinta a la de Juan Pablo II en los ’80. Los católicos ya no son mayoría abrumadora: hoy representan el 57,7%, mientras que los que no adscriben a ninguna religión ya superan a los evangélicos y se convierten en el segundo grupo.

Un relevamiento del Barómetro de las Religiones de la UBA revela que la fe se está moviendo. En 1960, el 90% se declaraba católico; ahora, apenas superan la mitad. En contraste, los evangélicos crecieron del 9% en 2008 al 17,7% actual. Pero el dato más impactante es el de los “sin religión”: ya son el 22,4%, divididos entre creyentes sin afiliación (13,2%), agnósticos (4,8%) y ateos (4,4%).

¿Quiénes se están yendo de la Iglesia?

Los jóvenes son los que más se alejan. Solo el 44,6% de los argentinos entre 16 y 29 años se considera católico, mientras que el 31% directamente no tiene religión. En cambio, los evangélicos captan al 23,6% de esa franja, muy por encima de su promedio general. Entre los mayores de 50, el 69% sigue siendo católico.

Juan Esquivel, director del Barómetro, aclara que esto no es solo argentino: “Es un proceso global. En países como República Checa o Países Bajos, los sin filiación ya son la primera minoría”. Y explica que la sangría católica se debe tanto al avance evangélico como a quienes dejan de identificarse con alguna religión, aunque muchos sigan creyendo.

El factor generacional y educativo

La tendencia parece imparable. “Como los jóvenes son los que menos se identifican con la Iglesia, por una cuestión generacional esto se va a profundizar”, advierte Esquivel. Sin embargo, aclara: el 90% de los argentinos aún cree en Dios. Lo que cambia es la pertenencia institucional.

El estudio también muestra una brecha educativa: los sectores con menor nivel educativo se vuelcan a iglesias evangélicas en busca de contención; los más educados, en cambio, optan por no tener filiación. El papa Francisco, en su libro El Pastor, relativiza esa idea: “No es la educación, sino el poder económico lo que aleja de Dios. El dinero puede ser divinizado”.

Frente a la pérdida de fieles, Francisco insiste en el testimonio: “La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo. Cada vez menos palabras y más coherencia”. Algo que seguramente resonará cuando León XIV llegue a estas tierras.

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