El mapa del consumo se fractura: ¿En qué lado del mostrador quedó Tucumán?
El consumo en Argentina ya no es el mismo y Tucumán paga el precio. Un informe revela la profunda fractura entre quienes acceden al crédito para comprar autos y quienes ven caer el consumo masivo. ¿Qué lugar ocupa nuestra provincia en este nuevo mapa económico desigual?
La recuperación económica en Argentina no es para todos. A más de dos años del cambio de gobierno, el consumo dejó de moverse como un bloque y muestra un panorama profundamente desigual, donde provincias como Tucumán enfrentan una realidad mucho más dura que otras regiones del país, según un informe de la consultora MAP Latam.
Mientras sectores como el automotor y los electrodomésticos premium muestran signos de vigor, impulsados por el crédito, el consumo masivo en supermercados sigue en caída libre. Esta brecha no solo separa sectores económicos, sino también geografías y segmentos sociales, configurando un nuevo mapa de los negocios donde el norte del país, y Tucumán en particular, aparece entre las zonas más frágiles.
¿Qué sectores lideran la recuperación?
El informe destaca que el consumo privado logró ubicarse por encima de los niveles de 2023, pero este rebote está lejos de ser generalizado. Los motores con nombre y apellido son los bienes durables: autos, motos y electrodomésticos lideran la recuperación en los dos primeros años de gestión del gobierno de Javier Milei.
Este impulso se debe principalmente al financiamiento y a una baja relativa de sus precios frente a los servicios. En el sector automotor, por ejemplo, los patentamientos de los dos primeros meses de 2026 muestran un crecimiento de casi el 35% frente a igual lapso de 2023, a pesar de algunas señales recientes de enfriamiento.
La otra cara de la moneda: el consumo cotidiano se hunde
Del otro lado del mostrador, la situación es diametralmente opuesta. Las ventas en supermercados acumulan caídas reales significativas. Según el último dato de Scentia, el año comenzó con una baja del 1.1% en la venta de alimentos y bebidas.
Esta contracción refleja una masa salarial que no logra recomponerse y un mercado laboral débil. Sectores clave y grandes empleadores como la construcción, la industria y el transporte registraron desempeños contractivos, afectando el ingreso de amplios segmentos de la población.
¿Por qué el norte, y Tucumán, están en desventaja?
El mapa del consumo también se fractura en clave geográfica. El informe de MAP Latam es contundente al señalar que el Norte Grande concentra la mayor fragilidad. Provincias como Formosa, Misiones, Tucumán y Jujuy exhiben caídas en el consumo masivo, destrucción de empleo formal y baja tracción del crédito.
En marcado contraste, regiones como Neuquén y Río Negro lideran el nuevo escenario, con crecimiento simultáneo en empleo, salarios y patentamientos, impulsadas por sectores formales de alto salario como los hidrocarburos y el agro tecnificado.
Un crédito que no llega a todos
Detrás de esta nueva lógica operan factores como el desempeño sectorial, la evolución de los salarios, la expansión del crédito y los cambios en los precios relativos. Esta combinación favorece claramente a los sectores formales con ingresos altos y acceso al financiamiento.
Juan Pablo Ronderos, director de MAP Latam, precisa que en los segmentos más bajos el crédito ya empieza a mostrar límites, especialmente donde la mora es más alta. “Este tipo de créditos llega a un segmento que es más informal o que está en la cola de los trabajadores formales, que son los que más están sintiendo el cambio en el mercado de trabajo”, explicó.
Las dificultades en el acceso al financiamiento, sin embargo, no afectan a los segmentos de altos ingresos, lo que explica que los bienes durables premium sigan mostrando números positivos.
¿Hacia un nuevo equilibrio desigual?
El resultado, según el análisis, es un patrón de consumo más desigual que en ciclos anteriores. La recuperación existe, pero está concentrada. Ronderos advierte que más que sectores ganadores y perdedores, lo que está cambiando son los modelos de negocios que funcionan en este nuevo contexto.
La contracara es un consumo básico que no despega. Y esa brecha, lejos de cerrarse, amenaza con consolidarse como uno de los rasgos centrales de la economía. “Estamos en medio de una transición hacia ese nuevo patrón o mapa de consumo. Todavía todo está en proceso de cambio, lejos de terminar de consolidarse”, concluyó el especialista.
Por Alfredo Sainz / La Nación
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