El insólito tuit de Milei sobre la visita papal que descolocó al Vaticano
Milei quiere que el papa León XIV visite Argentina antes de fin de año, pero un tuit improvisado descolocó al Vaticano. Mientras tanto, la inteligencia artificial los enfrenta: el presidente se opone a regularla, el pontífice pide control. ¿Qué papel juega Peter Thiel en esta pulseada?
El presidente Javier Milei quiere que el papa León XIV pise suelo argentino antes de fin de año, pero su entusiasmo choca con una brecha ideológica que se agranda. Mientras el mandatario sueña con la visita, el Vaticano mira con perplejidad sus gestos improvisados.
El canciller Pablo Quirno ya le entregó al pontífice la carta de invitación oficial hace unos meses, un trámite que podría haber hecho el embajador ante la Santa Sede. Pero Milei fue más allá: publicó un tuit en el que “anticipa” la concreción del viaje antes de que termine el año, lo que generó desconcierto en la Secretaría de Estado del Vaticano, la única autorizada para anunciar los desplazamientos papales.
Sin embargo, el clima de cordialidad no oculta las profundas diferencias entre el presidente y el catolicismo. Milei rechaza la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente el concepto de justicia social, aunque comparte la condena al aborto con el papa. Durante el papado de Francisco, estas divergencias fueron aún más visibles, llegando el argentino a calificarlo de “comunista”.
¿Qué los separa ahora?
En los últimos meses, la inteligencia artificial (IA) se convirtió en un nuevo campo de batalla. Milei escribió un artículo en el diario británico Financial Times donde se opone a regular la IA y promete convertir al país en un polo de innovación con mínima intervención estatal. Allí sostiene su “compromiso” de no regularla “para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”.
Su postura llegó poco después de que León XIV publicara su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad), que desde los primeros párrafos pide regulación. “Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionados del poder tecnológico”, afirma el papa, aunque aclara que “la cuestión no se limita a la regulación”, sino también a la educación.
León XIV reconoce los beneficios de la tecnología, pero alerta sobre sus riesgos: “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa Común, pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es en sí misma un mal, pero no es neutral”.
El factor Thiel
Milei no está solo en su cruzada contra la regulación. El presidente encontró un aliado en el polémico empresario tecnológico Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir Technologies, que se instaló temporalmente en la Argentina hace unas semanas. Thiel, un libertario como Milei, critica no solo la intervención estatal sino también la democracia tradicional, a la que considera un obstáculo para la libertad y la innovación.
Autodefinido como cristiano, Thiel tiene un discurso teológico ultraconservador. En conferencias privadas, habría sugerido que León XIV podría ser una manifestación del Anticristo, debido a su defensa de la Doctrina Social de la Iglesia y su llamado a regular la IA. La tensión ideológica entre ambos es evidente: Thiel representa el transhumanismo y el avance tecnológico sin límites, mientras que el papa aboga por un desarrollo con control ético.
La encíclica apunta directamente a gigantes tecnológicos como OpenAI, Google DeepMind, Meta y la propia Palantir. León XIV señala que “los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos”, lo que dificulta la regulación. “El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente ‘privado’, y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común”, subraya.
En la presentación de la encíclica, el joven multimillonario Chris Olaf, cofundador de Anthropic, celebró la postura del papa. Olaf se negó a prestar servicios de su empresa al Pentágono para evitar la fabricación de armas autónomas y la vigilancia masiva. “Si queremos que esta tecnología salga bien es enormemente importante que existan personas que estén prestando mucha atención, que estén dispuestas a ser nuestros críticos sinceros y reflexivos”, dijo.
Thiel, en cambio, no celebró la encíclica. ¿Tampoco Milei? El presidente argentino no considera a Robert Prevost (nombre de León XIV) un anticristo, pero quiere que visite el país. ¿Será por cálculo político o porque las fuerzas del cielo están por encima de todo?
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