El insólito plan de un empleado municipal que sembró marihuana en los canteros de la peatonal San Martín
Un empleado municipal sembró marihuana en los canteros de la nueva peatonal San Martín en 1975. ¿Cómo logró pasar desapercibido? La insólita historia que pocos conocen.
En 1975, mientras el microcentro de San Miguel de Tucumán se modernizaba con la peatonalización de San Martín al 500 y 600, un empleado municipal aprovechó los flamantes canteros para un cultivo ilegal que terminó en escándalo.
A mediados de 1975, hace 51 años, la calle San Martín se transformó en un paseo peatonal permanente. Las cuadras del 500 y 600 se sumaron a la Vía Blanca, como se conocía a las dos primeras cuadras de Muñecas. El proyecto incluía canteros con flores, bancos, papeleros, quioscos y cabinas telefónicas, dándole un aire renovado al centro tucumano.
Fotografías de la época muestran a obreros municipales construyendo esos canteros, que pronto se convertirían en un sello del paseo. Pero lo que nadie imaginaba era que aquellos espacios verdes esconderían un secreto.
¿Qué pasó en los canteros de la peatonal?
El 4 de marzo de 1976, una investigación policial detuvo a varios jóvenes acusados de cultivar y vender marihuana. En el medio, surgió un dato insólito: un empleado municipal de 27 años, prófugo en ese momento, había usado los canteros de la peatonal para sembrar los primeros almácigos de cannabis.
Según la pesquisa, las semillas llegaron desde la plaza La Recoleta, en Buenos Aires. El hombre preparó allí los almácigos y, en octubre de 1975, trasladó las pequeñas plantas a su domicilio, donde logró cultivar cuatro ejemplares para consumo propio.
El final de la historia
El 9 de marzo de 1976, el empleado fue finalmente detenido. La investigación confirmó que los primeros almácigos habían sido preparados en los canteros de la esquina de San Martín y Muñecas, en pleno centro tucumano. Poco después, el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 sepultó la repercusión pública del caso. Con los años, la anécdota se fue transmitiendo hasta convertirse en una de las curiosidades más recordadas del centro de Tucumán.
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