El insólito método que usaron dos periodistas para grabar en Casa Rosada y desató una guerra interna

¿Sabés qué usaron para grabar adentro de la Casa Rosada? La respuesta desató una pelea entre colegas y una medida del Gobierno que nadie esperaba.

Por infotucuman · 08/05/2026 · min de lectura
El insólito método que usaron dos periodistas para grabar en Casa Rosada y desató una guerra interna

El cierre de la sala de prensa de la Casa Rosada tras la grabación realizada por Luciana Geuna e Ignacio Salerno generó una fuerte controversia política y periodística, con cruces entre colegas como Pablo Rossi y Marcelo Longobardi. El gobierno de Javier Milei decidió suspender el ingreso de todos los acreditados, desactivar huellas biométricas y clausurar la sala de prensa por tiempo indeterminado, medida que fue calificada como inédita desde el retorno democrático.

¿Qué pasó realmente?

El conflicto comenzó semanas atrás, tras la emisión de un informe televisivo de TN donde Geuna y Salerno mostraron imágenes internas de pasillos y áreas de circulación de la Casa Rosada, grabadas con anteojos inteligentes con cámara incorporada. La Casa Militar presentó una denuncia penal por presunto espionaje ilegal, argumentando que la grabación vulneró protocolos de seguridad presidencial.

El gobierno aseguró que las imágenes fueron obtenidas “sin autorización” y que se utilizaron dispositivos ocultos en “áreas restringidas”. Geuna rechazó las acusaciones y sostuvo que “no fue una grabación clandestina”, explicando que el objetivo era mostrar la dinámica política cotidiana y que las imágenes se tomaron “en espacios de circulación común”. También afirmó que funcionarios de prensa estaban al tanto.

La postura de Pablo Rossi

El periodista Pablo Rossi respaldó la decisión del gobierno nacional, calificando el episodio como “una violación gravísima de las normas de seguridad”. En sus intervenciones, sostuvo que el Ejecutivo “tenía derecho a revisar los protocolos” ante una conducta “irresponsable”. “No se puede naturalizar que periodistas filmen zonas sensibles sin autorización”, afirmó, y defendió la suspensión preventiva de accesos, remarcando que “la Casa Rosada no es un estudio de televisión”.

Rossi también cuestionó el uso de dispositivos ocultos durante la cobertura y sostuvo que “si hubo lentes inteligentes para registrar imágenes, entonces hubo voluntad deliberada de evitar controles”.

La dura respuesta de Longobardi

Marcelo Longobardi no tardó en responder. “Si no queremos que nos regulen, que nos censuren, que nos pongan trabas tenemos que tener una gestión, una autogestión elevando la calidad”, citó textual Longobardi, parafraseando al comunicador de La Nación+. Y remató: “Habiendo tantas profesiones tan nobles como chofer de Uber, médico pediatra, bombero voluntario, ¿por qué no se dedica a otra cosa? En vez de hacer de chupamedias del Gobierno, es muy triste”.

Rechazo generalizado y descompresión parcial

Las medidas gubernamentales generaron un fuerte rechazo entre trabajadores de prensa acreditados en Balcarce 50. Entidades como FOPEA, ADEPA y organismos vinculados a la libertad de expresión denunciaron que la medida no tenía antecedentes desde el retorno democrático y la calificaron como una sanción colectiva.

Tras varios días de presión política, judicial y mediática, el gobierno resolvió reabrir la sala de prensa y restablecer el ingreso de los periodistas acreditados, aunque bajo un esquema mucho más restrictivo y con nuevos controles de seguridad. La denuncia penal contra Geuna y Salerno se mantiene, pero se dio marcha atrás con el bloqueo absoluto y se volvieron a habilitar las conferencias de Manuel Adorni.

El episodio profundizó la tensión entre los propios periodistas, en un contexto de creciente confrontación entre la política y los medios.

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