El ‘gran embudo’ que ahoga el tránsito: la solución que duerme en un cajón y podría cambiar todo
Una arteria clave se convirtió en un ‘gran embudo’ que concentra todo el tránsito. ¿Qué proyecto diseñado hace más de dos años podría cambiar radicalmente la circulación y por qué sigue sin ejecutarse?
La saturación del Camino del Perú dejó de ser un problema exclusivamente asociado al crecimiento del parque automotor y comenzó a exponer deficiencias más profundas en la planificación urbana del Gran San Miguel de Tucumán. La falta de continuidad en calles, accesos bloqueados y desarrollos urbanos sin vías perimetrales configuraron un esquema fragmentado que termina concentrando el tránsito en pocos corredores.
En ese contexto, el ingeniero Agustín Sosa Mármol, ex jefe de Planeamiento de la Dirección Provincial de Vialidad, describió a esta arteria como un “gran embudo” que absorbe el flujo vehicular que otras conexiones no logran canalizar. Según explicó, la ausencia de alternativas no solo genera congestión permanente, sino que también incrementa los riesgos para peatones, que en horarios pico enfrentan serias dificultades para cruzar la calzada.
¿Una pequeña calle que puede cambiar el panorama?
El especialista advirtió que la apertura de nuevas vías, incluso de pequeña escala, podría modificar de manera significativa la dinámica de circulación. En ese sentido, mencionó la traza de una calle perpendicular a la ruta provincial 315, a la altura de la Curva de los Vega, impulsada por un privado. Se trata de una intervención de pocos metros, pero que —según estimaciones— permitiría desviar hasta un 30% del tránsito actual del Camino del Perú.
Esa alternativa formaba parte de un proyecto de mayor envergadura diseñado hace poco más de dos años: la autopista de Circunvalación Noroeste. La iniciativa apuntaba a mejorar la conectividad entre Yerba Buena, Cebil Redondo, Tafí Viejo y Los Nogales, con una traza aproximada de siete kilómetros que integraría sectores hoy desconectados y redistribuiría el flujo vehicular en toda la zona norte y oeste del área metropolitana.
El proyecto que quedó en el olvido
“El objetivo no era solo aliviar el Camino del Perú, sino transformar la matriz de circulación de toda esa región”, recordó Sosa Mármol, quien lamentó que el proyecto no haya avanzado. La propuesta incluía conexiones con avenidas estratégicas, cruces a distinto nivel, rotondas y colectoras laterales para facilitar la circulación transversal y evitar que la nueva vía se convierta en una barrera urbana.
Entre los sectores que se verían beneficiados, el especialista destacó a Villa Carmela, que podría contar con acceso directo a esta red, además de Tafí Viejo y Yerba Buena, actualmente muy dependientes de este corredor saturado.
Pese a las ventajas planteadas, la ejecución de estas obras quedó frenada por una combinación de obstáculos técnicos, dificultades de financiamiento y problemas de coordinación entre distintos niveles del Estado.
¿Por qué ensanchar la ruta no es la solución?
En ese escenario, el ingeniero fue categórico al descartar la ampliación del Camino del Perú como solución viable. “No se puede ensanchar una arteria con ese nivel de tránsito si no existen vías alternativas para desviar los vehículos”, advirtió.
La situación, según remarcó, exige un replanteo integral de la planificación vial, con definiciones claras sobre ejes de circulación, continuidad de calles y previsión del crecimiento urbano. “La planificación debe ser flexible, pero firme en lo esencial: conectar puntos, evitar cuellos de botella y proyectar a largo plazo”, concluyó.
El diagnóstico deja en evidencia que el problema no es coyuntural, sino estructural, y que su resolución dependerá de decisiones estratégicas que exceden cualquier intervención aislada.
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