El fin de una era narco: la historia oculta del hombre que aterrorizó a México y desveló a Trump

¿Cómo un ex policía y convicto en EE.UU. llegó a construir un imperio criminal que desafiaba a gobiernos y extendía sus tentáculos hasta Sudamérica? Los detalles de la vida del hombre más buscado que cambió para siempre el mapa del narcotráfico.

Por infotucuman · 22/02/2026 · min de lectura
El fin de una era narco: la historia oculta del hombre que aterrorizó a México y desveló a Trump

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en un enfrentamiento con militares mexicanos marca un punto de inflexión en la guerra contra el narcotráfico. Su abatimiento cierra el capítulo de los grandes capos al estilo del “Chapo” Guzmán y llega bajo una presión internacional sin precedentes, impulsada desde Washington.

¿Quién era realmente “El Mencho”?

Nemesio Oseguera Cervantes, de 59 años, era el fundador y cerebro del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los grupos criminales más violentos y expansivos de México. Nacido en la región de Tierra Caliente, Michoacán, emigró de niño a Estados Unidos, donde comenzó su carrera delictiva.

En 1994, una corte federal de California lo condenó a tres años de prisión por conspirar para distribuir heroína. Tras cumplir su condena, regresó a México y tuvo un breve paso por la policía en Jalisco antes de sumergirse de lleno en el mundo del crimen organizado.

Comenzó como sicario para Armando Valencia Cornelio, alias “El Maradona”, dentro del Cartel del Milenio, una facción aliada al poderoso Cartel de Sinaloa. Tras una serie de capturas y muertes de líderes rivales, “El Mencho” lideró la escisión que daría origen al temible CJNG.

La máquina criminal que construyó

Bajo su mando, el CJNG se expandió con ferocidad, apoderándose del tráfico de drogas en Jalisco y estados vecinos. El cartel no solo se especializó en cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo, sino que diversificó sus operaciones hacia el robo de petróleo, la trata de personas, la extorsión y el tráfico de migrantes.

Su zona de influencia abarcaba los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Veracruz y Chiapas, con actividades incluso en la Ciudad de México. Utilizaba el puerto de Manzanillo para importar cocaína desde Colombia y precursores químicos desde China, manteniendo una red de contactos que se extendía por Perú, Bolivia, Centroamérica y Estados Unidos.

Para lavar las colosales ganancias, contaba con el clan aliado de Los Cuinis, liderado por Abigael González Valencia, cuñado de “El Mencho”. Este clan estableció operaciones de blanqueo en toda América Latina, incluyendo Argentina y Uruguay, según la fundación Insight Crime.

La presión que llevó a su caída

Expertos como Deborah Bonello, editora jefa de Insight Crime, señalan que la muerte de “El Mencho” “llega en respuesta a la intensa presión de Trump para hacer más contra el crimen organizado” en México. El expresidente estadounidense había designado a estos carteles como organizaciones terroristas extranjeras y los acusaba del aumento de sobredosis por opioides sintéticos en su país.

Estados Unidos había incrementado la recompensa por su captura de 10 a 15 millones de dólares, reflejando la prioridad que tenía para las autoridades norteamericanas. Su perfil bajo desde 2012, cuando eludió un vasto operativo mediante barricadas e incendio de vehículos, generó constantes rumores sobre su muerte, algunos vinculados a problemas renales.

Su mayor rival era el Cartel de Sinaloa, con el que disputaba el control de rutas clave en el centro y norte de México, pero también mantenía conflictos con el Cartel del Noreste en Tamaulipas y los Zetas Vieja Escuela en Veracruz. La policía mexicana sospecha que ordenó el asesinato de varios políticos, incluido el congresista Gabriel Gómez Michel.

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