El escándalo que no para: la historia del jefe de Gabinete que nadie quiere tener
¿Hasta cuándo va a aguantar el jefe de Gabinete? Mientras la Justicia investiga y la sociedad se cansa, el Presidente lo sostiene. Pero hay un escándalo mucho más grande que nadie quiere mirar.
Mientras la Casa Rosada intenta enfriar el escándalo, ocho de cada diez argentinos ya no le creen a su jefe de Gabinete. La Justicia tampoco. Y el Presidente lo sostiene.
La fábula de Pinocho tiene una moraleja que el Gobierno parece haber olvidado: el problema no es mentir, sino que después nadie te crea cuando decís la verdad. Eso es exactamente lo que le pasa a Manuel Adorni, el funcionario que acumula denuncias por enriquecimiento ilícito y que, según una encuesta de Management & Fit, solo el 19,6% de los consultados considera inocente.
El 42,1% cree que Milei no lo echa porque tiene información comprometedora; el 21,9%, por cercanía personal; el 6,8%, por decisión de Karina Milei; y el 9,7% no sabe. El dato es contundente: la credibilidad del segundo funcionario más importante del país está por el suelo.
¿Qué dice la Justicia?
Una fuente de la investigación afirmó: “Prefirió ser evasor antes que ladrón. Pero ahora se metió en un problema más grande, porque vamos a investigar para atrás. Y es muy probable que encontremos que esos U$S 500.000 del 2014 no existan. Con lo cual podría configurarse lavado de dinero”.
Nunca antes un jefe de Gabinete en actividad fue procesado. Y eso que hubo varios polémicos: Capitanich, Alberto Fernández, Massa, Aníbal Fernández, Cafiero, Manzur y Rossi. Pero ninguno llegó a esta instancia judicial mientras ocupaba el cargo.
La pregunta política es si Milei está dispuesto a tener un jefe de Gabinete procesado por enriquecimiento ilícito o lavado de dinero. Un gobierno que llegó prometiendo terminar con “esta porquería”.
La presión interna y el “factor Messi”
La senadora Patricia Bullrich le dijo la semana pasada a Karina Milei y al propio Adorni en la cara: “No voy a poder aguantar la presión en el Senado. Vienen por vos y tienen los votos para sacarte”. Sus palabras reflejan el hartazgo del votante republicano, del PRO, de ese 20/22% que acompañó a JxC en primera vuelta.
Pero lo que más indigna no es solo la mentira, sino la subestimación. Adorni recurrió al “factor Messi”: usar el Mundial como cortina de humo, como si la gente fuera a olvidarse del escándalo por la pelotita. Y después llegó el “pendrive mágico”: la explicación de que invirtió U$S 200.000 en Bitcoin entre 2013 y 2014.
En 2013, Bitcoin era un fenómeno marginal. No existía ChatGPT, Netflix recién nacía, Uber empezaba en Argentina, no había TikTok, el iPhone era el 5S y Mercado Pago apenas tenía 10.000 usuarios. Invertir U$S 200.000 en ese entonces es como comprar un terreno en Manhattan cuando era un pantano.
“Jode más la subestimación que la mentira”, dicen en los pasillos del poder. Y la pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué Milei sigue bancando a alguien que le hace tanto daño?
“Ni en pedo se va”
Luis Majul le preguntó directamente al Presidente y la respuesta fue tajante: “Ni en pedo se va”. Nadie entiende cómo un presidente decide sacrificar la credibilidad de su propio gobierno para sostener a un fusible hundido.
Eso habilita todo tipo de preguntas: ¿sabe algo Adorni? ¿Hizo algún favor? ¿Tiene relación con el caso Libra? Mientras tanto, ministros importantes la están pasando mal. Sandra Pettovello fue a merendar con su hijo y el mozo le preguntó: “¿Cuándo lo van a echar a Adorni?”. Se le atragantó la medialuna.
Luis Caputo, ministro de Economía, tiene un vendaval de buenas noticias: inflación del 2,1%, riesgo país en 425 puntos, 107 compras consecutivas de reservas, U$S 10.600 millones acumulados en 2026. Pero no hay nadie que pueda salir a comunicarlo.
La otra cara de la moneda: la causa SIRA
Por supuesto que es un papelón que Adorni siga en el cargo. Pero tan o más grave es que nadie investigue la mega corrupción de Sergio Massa en el Ministerio de Economía. Francisco Hauque declaró que el esquema SIRA generaba hasta un millón de dólares diarios de ganancia. La cifra total: U$S 7.500.000.000. Son 15.000 pendrives de Adorni.
Nadie pregunta por Massa, ni por Alberto Fernández, ni por Tombolini, Michel, Valeria Fernández, Pesce, Cleri, Piccirillo, Migueles, Hauque. “Nunca se robó tanta plata como cuando la brecha superó el 200%”, aseguran.
El mecanismo era simple: de 1.000 importadores, solo 3 o 4 recibían autorización. ¿La clave? Una coima del 15%. Después, los dólares se vendían en el blue con una brecha del 150%. Los amigos del campeón se forraban.
Con Adorni, tolerancia cero. Con las SIRA, paciencia infinita. Con Adorni, lupa. Con las SIRA, anteojeras. “No hay corrupción más rentable que la que nadie investiga”, sentencian.


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