El economista estrella de Milei lanzó una advertencia escalofriante sobre el futuro del país
¿Qué significa “chocar la calesita” y por qué podría arruinar todo? Las revelaciones del analista que más escucha el presidente sobre el futuro económico del país.
“Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”, afirmó el economista Ricardo Arriazu, uno de los analistas más escuchados por el presidente Javier Milei, durante una charla en la Fundación del Tucumán. Su análisis del escenario económico argentino puso el foco en un factor clave que podría definir el destino de la recuperación.
Arriazu definió la confianza como el elemento central en la dinámica cambiaria. “Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina”, sentenció el especialista, cuestionando las políticas que generan incertidumbre en un país donde, según él, la verdadera unidad de cuenta es el dólar.
¿Qué falló en el sistema anterior?
El analista recordó su desacuerdo con el esquema de bandas cambiarias, del que ahora se conocen los resultados. “Inflación, que con el crawl 1% yo lo estimaba en 18%, terminó en 31 por ciento”, reveló. Además, señaló que la actividad económica comenzó a caer después de la implementación de la banda, planteando una pregunta incómoda: “¿Qué alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre?”
Para Arriazu, la única política efectiva es brindar confianza para que los ciudadanos no demanden divisas. Un dato revelador respalda su argumento: desde la flexibilización del cepo cambiario en abril de 2025, las personas físicas compraron divisas por más de USD 31.000 millones.
El problema de fondo: un “estafador serial”
“¿Y cómo se define la confianza financieramente? La tasa de retorno ajustada por riesgo. ¿Y cuál es el problema argentino? El riesgo”, explicó el economista. Luego, con una dureza impactante, juzgó: “Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un país que es estafador serial”.
En ese sentido, enfatizó la importancia de ganar la pulseada contra la especulación. “La única alternativa era que el que especulara en contra del peso perdiera”, afirmó. Recordó que desde 1980 hubo veinte años de crecimiento negativo, todos asociados a crisis de balanza de pago, “porque la gente salió a comprar dólares”.
¿Qué podría haber pasado si las elecciones fueran distintas?
Arriazu advirtió sobre los riesgos de una corrida cambiaria, planteando un escenario hipotético aterrador. “¿Se imaginan si el año pasado hubieran ganado? Una gigantesca corrida en contra del peso”, cuestionó. Sin embargo, destacó que el Gobierno “ganó fortuna” y que el contado, que estaba en $1.500, hoy está en $1.390. “Eso es fundamental, porque la próxima vez, el que quiera comprar dólares va a pensar: ¿qué va a pasar?”, reflexionó.
El economista proyectó un panorama alentador para el futuro, pero con una condición crucial. “Los planetas se están alineando para un gran 2026, excepto que choquemos la calesita”, afirmó. Explicó que “chocar la calesita” sería cometer un error como decir: ‘es el momento para cambiar el sistema y devaluar’. En cambio, consideró que era el momento para “romperle la cabeza al que especulaba en contra”.
La estructura productiva “artificial” y sus consecuencias
Sobre la estructura productiva argentina, Arriazu la consideró “absolutamente artificial”. “Hemos subsidiado lo que no tenemos ventaja comparativa y hemos castigado a todo lo que tenemos ventaja comparativa”, criticó. Reconoció que cambiar este modelo implica que algunos sectores van a desaparecer, y alertó: “La destrucción es siempre más rápida que la creación, y eso genera bolsones de pobreza y desempleo”.
A propósito de la crisis laboral, proyectó que tiene lugar principalmente en el Gran Buenos Aires, donde se concentra la industria, uno de los sectores que más cayó en los últimos años. “Al observar el último indicador de confianza de Di Tella, subió en las provincias, cayó en Buenos Aires”, detalló.
Graficó el cambio de paradigma económico: “El proteccionismo hizo que la industria se radique al lado del centro de consumo, Buenos Aires, y generó una enorme migración del interior a Buenos Aires. Ahora es al revés”.
Las prioridades para evitar el desastre
Finalmente, Arriazu sintetizó las prioridades en diferentes plazos. “En el corto plazo, lo que más importa es la confianza. En el mediano plazo, es aprovechar las ventajas naturales”, afirmó. Y para el largo plazo, dejó una advertencia clara: “Para evitar las crisis periódicas no hay que tener déficit fiscal”. Concluyó con un mensaje de esperanza, pero también de responsabilidad: “Para el resto hay que aprovechar el enorme potencial que tiene Argentina”.
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