El drama de las fábricas: cortes de gas que paralizan la producción y el NOA es el más golpeado
El frío no da tregua y las industrias empiezan a sentir el cierre de la llave. ¿Qué zonas son las más perjudicadas y cuánto durarán las restricciones?
Con la llegada de un nuevo frente frío, el sistema energético argentino volvió a tambalearse. Al menos 120 industrias sufren cortes de suministro de gas y las miradas apuntan al Noroeste argentino como la región más castigada.
El consumo residencial se disparó por las bajas temperaturas, y a eso se sumaron los problemas con la importación de Gas Natural Licuado (GNL). Todo confluyó para que las restricciones a las fábricas se profundicen. Los empresarios no se sorprenden: los cortes son un clásico de cada invierno. Pero lo que más duele es la falta de previsibilidad, que complica la planificación de la producción y los costos, y deja al descubierto las limitaciones de la infraestructura para llevar el gas de Vaca Muerta a los centros de consumo.
¿Quiénes son los más afectados?
En las últimas semanas, las fábricas con contratos interrumpibles fueron las primeras en sentir el cierre de la llave. Son aquellas que pueden ser desconectadas temporalmente ante una emergencia o para priorizar la demanda residencial. Pero el golpe también alcanzó a las empresas con contratos firmes, que tuvieron que reducir su consumo al mínimo para que los hogares no se queden sin gas.
Según datos del Enargas, este miércoles 1° de julio la demanda total de gas fue de 160,4 millones de m3. De ese total, los hogares consumieron 86,4 millones de m3, mientras que la industria apenas 27,2 millones de m3.
En promedio, el sector industrial necesita 35 millones de m3 diarios, y los empresarios sostienen que al menos 15 millones deberían estar garantizados con contratos firmes para evitar parates en los picos de demanda.
El costo del GNL se dispara y las cuentas no cierran
“Hoy el sistema de transporte está saturado y es lo que genera toda esta situación que, además, se complica por los precios. Hoy realmente conseguir el gas natural, que no hay otra forma que no sea el GNL, cuesta un valor que muy pocas industrias pueden afrontar”, confiaron fuentes industriales a TN.
Para dimensionar el problema: en el invierno de 2025, el gas importado se pagaba a US$11 por millón de BTU. Hoy, ese mismo gas cuesta US$26, principalmente por el impacto de la guerra en Medio Oriente en los precios globales de la energía. Ese salto deja a muchas fábricas sin margen para afrontar los costos.
A eso se suma el retraso en la contratación del GNL. El Gobierno había lanzado una licitación para que empresas privadas gestionaran la compra, pero desistió y el proceso quedó en manos de la estatal Enarsa.
¿Hasta cuándo se extenderán las restricciones?
El sector estima que los períodos de restricción podrían durar entre 60 y 90 días durante el invierno. Más de la mitad de las empresas industriales ya sufrieron cortes y algunas actividades empezaron a resentirse. Las fábricas de ladrillos, por ejemplo, directamente suspendieron la producción.
Las distribuidoras de gas de todo el país justifican estas medidas en las normas que obligan a preservar el abastecimiento de los usuarios prioritarios: hogares, escuelas y hospitales.
El NOA, en la mira: economías regionales en jaque
El impacto de las restricciones se concentra en el Noroeste argentino, que abarca Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. La menor disponibilidad de gas ya afecta a la producción de las economías regionales, como la cosecha de cítricos y la zafra azucarera.
Desde la Unión Industrial de Tucumán (UIT) advirtieron que, con las bajas temperaturas, el norte del país vuelve a ser “el principal perjudicado por las limitaciones del sistema energético”. Esto se debe, en gran parte, a las demoras en el gasoducto Reversal del Norte, que permitiría inyectar gas de Vaca Muerta tanto para esa región como para exportar a Brasil a través de Bolivia.
“Las empresas y los trabajadores del Norte no pueden ser quienes soporten las consecuencias de decisiones que afectan la producción nacional”, señalaron desde la UIT.
En tanto, la Unión Industrial de Salta aseguró en un comunicado que las fábricas de la provincia enfrentarán una reducción cercana al 35% en la capacidad firme de gas asignada, lo que profundizará el impacto sobre la actividad productiva.
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