El drama de las compras diarias: qué productos dejaron de llegar a la mesa de los argentinos

¿Sabés qué productos dejaron de comprar las familias argentinas para llegar a fin de mes? Un estudio revela los rubros que se recortan y la nueva lógica de consumo.

Por infotucuman · 13/06/2026 · min de lectura
El drama de las compras diarias: qué productos dejaron de llegar a la mesa de los argentinos

En los supermercados argentinos se repite una escena cotidiana: el cliente entra con la lista en la mano, pero antes de elegir, mira el precio, compara, duda y finalmente deja algo en la góndola. El consumo ya no se organiza por deseo, sino por lo que el bolsillo permite. Un estudio de Youniversal y Ser Prójimo Asociación Civil revela cómo los hogares de ingresos medios y bajos reconfiguraron sus gastos hasta el último peso.

¿Cuánto se recortó y en qué?

Según el informe, en abril de 2026 una familia tipo necesitó $1.469.767,89 para cubrir la Canasta Básica Total, según el INDEC. Las ventas de consumo masivo cayeron 3,8% interanual ese mes. Los hogares C3 (clase media baja) recortaron en promedio 5,5 categorías de consumo; los D1 (clase baja superior), 6,35. Ropa, calzado, alimentos no esenciales, salidas, ocio, cuidado personal y productos para el hogar encabezan la lista de lo que se deja de comprar.

Ximena Díaz Alarcón, CEO de Youniversal, explicó: “Cuando la restricción toca simultáneamente alimentación, cuidado personal, ocio y vestimenta, ya no estamos ante un ajuste selectivo: estamos ante una reorganización sistémica de la vida cotidiana”. El ajuste ya lleva más de un año.

La compra del día: el nuevo hábito

El 37% de los hogares compra únicamente lo necesario para el día. “La planificación requiere previsibilidad de precios y confianza en la continuidad del ingreso. Cuando ninguna de las dos existe, el horizonte se contrae al presente inmediato”, afirmó Díaz Alarcón. El 39% está más atento a promociones, el 35% prioriza segundas marcas y el 31% compra en mayoristas.

En la alimentación, la carne vacuna perdió su lugar cotidiano. “A vos te parece… no poder comer carne, ni un asado se puede hacer”, dijo Alan, de 35 años. Las alitas de pollo se convirtieron en el reemplazo estrella. “Vamos a salir volando de comer alitas”, ironizó un grupo de mujeres.

Marcas, limpieza y ocio: todo se reacomoda

La fidelidad a las marcas quedó atrás. “Entro al chino y busco lo más barato que encuentre”, cuenta un testimonio. En los hogares C3 se prueba más, en los D1 se prioriza lo básico. Los productos de limpieza se diluyen, el jabón en barra reemplaza al líquido. “Compré cinco cosas: dos toallitas, un jabón, un shampoo y un desodorante… gasté 25 lucas”, relató una entrevistada.

El ocio también se contrae: salidas, streaming y comidas fuera de casa son los primeros en caer. Gonzalo Vidal Meyrelles, de Prójimo, señaló: “No es solamente ajuste. Aparece la percepción de descenso social”. Frases como “el 2001 fue más fácil que esto” reflejan el malestar.

Además, los adolescentes empiezan a generar ingresos desde temprano: venden ropa, hacen changas o revenden productos. “La crisis acelera procesos de adultez”, indicó Vidal Meyrelles.

En este contexto, cada hogar define sus innegociables: algunos priorizan la comida de los chicos, otros la conectividad o un medicamento. “La gente ya no entra a comprar pensando qué quiere. Entra pensando qué puede sostener”, concluyó Díaz Alarcón.

También puede interesarle

Economía
Economía
Economía
Economía
Economía
Economía
Publicidad