El doloroso adiós a una luchadora incansable: murió Taty Almeida, emblema de las Madres de Plaza de Mayo

Se apagó la voz de una madre que nunca dejó de buscar. Conocé los detalles de su historia y el emotivo mensaje de despedida de la organización que integró.

Por infotucuman · 15/06/2026 · min de lectura
El doloroso adiós a una luchadora incansable: murió Taty Almeida, emblema de las Madres de Plaza de Mayo

La referente de los derechos humanos falleció a los 95 años tras tres semanas de internación. Su partida deja un vacío inmenso en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida mundialmente como Taty Almeida, murió este domingo en el Hospital Italiano, donde estaba internada desde hacía tres semanas. En las últimas horas, su estado de salud se agravó y finalmente se produjo el deceso.

La noticia fue confirmada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora a través de sus redes oficiales, con un mensaje cargado de emoción: “Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.

El comunicado también destacó su capacidad de “caminar junto a los más jóvenes” y su generosidad para “abrir caminos, construir puentes y sembrar compromiso”. “Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón”, agregaron.

¿Quién fue Taty Almeida?

Nacida el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, Taty era hija de un oficial de Caballería y creció en una familia de tradición militar. Estudió magisterio en la Escuela Normal Superior N° 7 de Almagro y ejerció como docente hasta casarse en 1953 con Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana.

Su vida dio un giro brutal el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Martín Almeida, de 20 años, estudiante de Medicina en la UBA y empleado de Télam, fue secuestrado por la Triple A. Desde entonces, permanece desaparecido.

En 1979 se sumó a las Madres de Plaza de Mayo y, tras la división de la organización en 1986, integró la Línea Fundadora, donde se convirtió en una de las voces más firmes en la exigencia de Memoria, Verdad y Justicia.

El legado de una vida de lucha

Almeida colaboró con equipos forenses para identificar restos y participó activamente en los juicios por delitos de lesa humanidad. También recorrió el mundo dando charlas y conferencias, insistiendo en que el plan represivo comenzó antes de la dictadura, entre 1974 y 1975.

Su trayectoria fue reconocida con múltiples distinciones. En 2011, la Legislatura porteña la nombró Personalidad Destacada en Derechos Humanos. Recibió doctorados honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba (2017), la Universidad Nacional de las Artes (2019) y, el 18 de abril de 2026, de la Universidad de Buenos Aires, en un acto multitudinario en la Facultad de Filosofía y Letras.

En esa ocasión, sentada en silla de ruedas y con su pañuelo blanco, afirmó: “Ya hemos pasado la posta” a las nuevas generaciones y que “a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”. Y agregó: “En mí están todas las Madres. Las que aún están, las que no están, pero que siempre van a seguir estando”.

Su historia personal, la de una docente de origen militar que transformó la ausencia de su hijo en un compromiso colectivo, está ligada a la creación de la CONADEP, el informe Nunca Más y los juicios por crímenes de lesa humanidad. Hasta el final, insistió en la necesidad de sostener la memoria y en el rol de los jóvenes como relevo de una lucha que comenzó hace casi cinco décadas.

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