El dolor que no los deja vivir: los testimonios más impactantes del chikungunya en Tucumán

¿Sabías que el chikungunya puede dejarte sin poder caminar o trabajar durante semanas? Conocé los testimonios que revelan la verdadera dimensión de la enfermedad en Tucumán.

Por infotucuman · 01/05/2026 · min de lectura
El dolor que no los deja vivir: los testimonios más impactantes del chikungunya en Tucumán

El chikungunya sigue causando estragos en Tucumán y los testimonios de quienes lo padecen revelan una realidad desgarradora. “No podía levantarme”, “nunca sentí un dolor así”, son algunas de las frases que se repiten entre los afectados, que describen una enfermedad que va mucho más allá de la fiebre.

Maia, una estudiante de 24 años, fue una de las primeras en su zona en contraer el virus. Comenzó con dolor de espalda y en menos de un día ya no podía levantarse. Fue internada tras presentar una baja en sus defensas y, meses después, todavía no logra recuperar su rendimiento físico habitual. “No tengo la misma fuerza que antes”, señaló, marcando la persistencia de las secuelas.

Cintia, madre y costurera, atravesó la enfermedad junto a varios integrantes de su familia. Presentó fiebre, ampollas y dolores intensos en todo el cuerpo. Aun así, tuvo que continuar con las tareas de cuidado en su hogar. “Te duele en cualquier posición, no podés descansar ni trabajar”, describió. La imposibilidad de mover los dedos le impidió retomar su actividad laboral durante varios días.

Lucas, de 24 años, también sufrió el impacto en su rutina. Trabajador y deportista, debió suspender completamente su actividad física. Aunque los síntomas más fuertes duraron cerca de una semana, el dolor fue extremo. “Es un 10 sobre 10”, resumió, al explicar por qué decidió no volver a jugar pese a tener compromisos.

En otro caso, una enfermera de 39 años y su hijo de 8 cursaron la enfermedad al mismo tiempo. Ambos presentaron fuertes dolores en piernas y espalda. El niño necesitó asistencia para movilizarse, mientras que ella requirió tratamiento con suero por hipotensión. La situación se volvió más compleja por el contexto familiar, con adultos mayores a cargo y con problemas de salud.

También hay cuadros prolongados. Rosario, una jubilada activa, sufrió síntomas durante más de tres semanas. El dolor en sus brazos le impidió trabajar y realizar tareas básicas del hogar. “No puedo levantar las manos, esto también afecta en lo psicológico”, expresó, al describir el impacto que tuvo en su vida diaria.

Otros pacientes comparan la enfermedad con el dengue y aseguran que el chikungunya resulta más doloroso y limitante, especialmente por la intensidad de las artralgias. En algunos casos, los síntomas obligan a permanecer en cama durante días e incluso impiden realizar actividades simples como caminar, cocinar o higienizarse sin ayuda.

Aunque hay cientos de casos confirmados, se estima que el número real podría ser mayor, ya que no todas las personas con síntomas consultan o acceden a un diagnóstico. La circulación del virus ya es sostenida y los efectos se sienten con fuerza en distintos barrios, donde también se advierten condiciones que favorecen la proliferación del mosquito transmisor.

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