El diagnóstico económico que dejó sin palabras a los intendentes: cifras que revelan una crisis profunda

¿Qué revelaron las cifras que dejaron a los intendentes en silencio? Un diagnóstico económico tan crudo que obligó a tomar medidas extremas para evitar el colapso.

Por infotucuman · 06/04/2026 · min de lectura
El diagnóstico económico que dejó sin palabras a los intendentes: cifras que revelan una crisis profunda

El gobernador Axel Kicillof presentó ante unos 60 intendentes un panorama económico desolador para la provincia, marcado por una caída drástica en los ingresos y un deterioro productivo sin precedentes. La reunión, celebrada en el Salón Dorado de la Gobernación de La Plata, tuvo como objetivo transmitir “sin anestesia” que se avecinan tiempos de más restricciones, según fuentes oficiales.

Las cifras expuestas fueron contundentes. En el primer tramo del año, la recaudación nacional cayó casi un 10% mensual, un desplome que comenzó en enero, se mantuvo en febrero y no repuntó en marzo. Esta tendencia afectó severamente la coparticipación, que representa el 80% de los ingresos de la provincia.

Solo en febrero, Buenos Aires recibió $100.000 millones menos en comparación con el mismo mes del año pasado. Kicillof atribuyó esta situación a la gestión del presidente Javier Milei, señalándola como la principal responsable del estancamiento económico.

¿Qué pasa con la actividad productiva?

El deterioro no se limita a los ingresos fiscales. El Estimador Mensual de Actividad de la provincia (Emapba), excluyendo el agro, cayó un 4,2% entre 2023 y enero de este año. Sectores clave como la construcción, la industria y el comercio registraron retrocesos del 21,4%, 8,3% y 7,9%, respectivamente.

Como consecuencia, la provincia sufrió el mayor impacto en empleo: de los 270.000 puestos formales perdidos en los últimos dos años, 160.000 fueron en territorio bonaerense, el 60% del total. Además, casi 22.000 empresas cerraron, con una fuerte concentración en el conurbano.

¿Cómo afecta esto al conurbano?

El conurbano bonaerense, donde viven 11 millones de personas, se presenta como el “pato de la boda” del modelo económico actual, según la descripción de Kicillof. Mientras otras regiones como el corredor andino o la Patagonia tienen perspectivas promisorias, para esta zona el mensaje oficial es “reconversión o muerte”.

Este territorio simboliza el cruce más cruel entre un pasado industrial que ya no existe y un futuro incierto. Aunque no hay síntomas de un estallido social como en 2001, los referentes reportan un agravamiento acelerado de la situación, con crisis domésticas, violencia intrafamiliar y deserción escolar.

“No hay explosión externa; hay implosión hacia adentro, en las casas, en las escuelas, en el barrio”, se destacó en la presentación. Los habitantes del conurbano están en “modo supervivencia”, según describieron.

¿Qué medidas se están tomando?

Frente a este escenario, Kicillof ordenó congelar todos los gastos y postergar pagos a proveedores, excepto en cuatro áreas críticas: salarios, alimentos, seguridad y medicamentos. Esta política de “resistencia” busca administrar una situación que, según su entorno, es “crítica si no se revierte rápidamente la recaudación”.

La paritaria docente se cerró para la primera mitad del año en un 7,5%, pero las previsiones a futuro son complejas. En la Gobernación admiten que “los sueldos están bajos” y que el aguinaldo será un “desafío importante”.

Además, se evidencian problemas en IOMA, la obra social provincial, donde hay reclamos por insumos y servicios. La gestión de Homero Giles, titular de la entidad, está bajo la lupa.

¿Qué dicen los números?

Kicillof acusa al gobierno nacional de una “discriminación en la distribución de fondos” por razones políticas, calculando una deuda de $22 billones por transferencias interrumpidas y obras paralizadas. Ya presentó ocho demandas en la Corte Suprema.

Un ejemplo reciente: el Gobierno reactivó los ATN y repartió $47.000 millones entre 11 provincias, pero excluyó a Buenos Aires. Esta situación profundiza la crisis fiscal que ya enfrenta la administración bonaerense.

¿Cuál es el panorama político?

El peronismo enfrenta un “dilema existencial”: cómo sostener las banderas del Estado presente sin recursos. Kicillof, único candidato posicionado para dar esa pelea, debe navegar entre su visión ideológica y la necesidad de “cerrar grifos silenciosamente” para cuidar la caja.

Milei y Kicillof son “socios involuntarios” en un punto: a ninguno le conviene que la situación se desmadre. Para el primero, expondría los déficits de su modelo; para el segundo, una provincia incendiada significaría el fin de su proyecto presidencial.

El futuro del peronismo, que perdió tres elecciones seguidas (2021, 2023 y 2025), depende de su capacidad para dar respuesta a esta crisis. Y esa partida se juega esencialmente en el conurbano bonaerense.

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