El día que Reagan desafió a Gorbachov frente al Muro de Berlín y la frase que anticipó el fin de la URSS
¿Sabías que la frase más famosa de Reagan no fue improvisada? Descubre la historia detrás del desafío que anticipó la caída del Muro de Berlín.
El 12 de junio de 1987, Ronald Reagan pronunció una frase que resonaría en la historia: “Señor Gorbachov, ¡tire abajo este Muro!”. Lo que pareció un arranque de improvisación fue en realidad una jugada calculada al milímetro, que desató la furia soviética y, dos años y medio después, precedió a la caída del Muro de Berlín.
Reagan llegó a Berlín para celebrar el 750° aniversario de la ciudad. La visita parecía protocolar, pero el presidente estadounidense tenía otros planes. De espaldas a la Puerta de Brandeburgo, protegido por un vidrio blindado, lanzó su desafío directo al líder soviético Mijaíl Gorbachov. La historia oficial le adjudicó espontaneidad, pero años después se supo que fue una decisión discutida a cara de perro con sus consejeros.
¿Una frase improvisada o un plan maestro?
Peter Robinson, redactor de discursos de Reagan, reveló que el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional se opusieron al pasaje. “Sostenían que esas palabras sonarían excesivamente provocadoras”, contó. Pero Reagan insistió: “Ese muro tiene que caer. Eso es lo que quiero decirles”.
El entonces gobernador de California ya había visitado el Muro en 1978. Según su asesor Richard Allen, Reagan se detuvo frente al lugar donde el joven Peter Fechter fue asesinado al intentar escapar al Oeste. “Con la mandíbula apretada, dijo: ‘Tenemos que encontrar la manera de derribarlo'”, recordó Allen.
El contexto de la Guerra Fría
Berlín era el epicentro de la tensión mundial. Dividida en dos desde 1961, la ciudad simbolizaba la lucha entre el bloque soviético y Occidente. El Muro, construido de alambradas y luego de piedra, separó familias, amores y destinos. En 1963, John F. Kennedy había pronunciado su famoso “Ich bin ein Berliner”, y Reagan quería superarlo.
En 1987, Reagan atravesaba su último año de mandato, salpicado por el escándalo Irán-Contra. Pero su alianza con el papa Juan Pablo II y Margaret Thatcher lo mantenía firme en su objetivo: acabar con el comunismo. La llegada de Gorbachov y sus políticas de glásnost y perestroika abrieron una ventana de oportunidad.
La reacción y el legado
El discurso tuvo poca repercusión inmediata en Estados Unidos. The New York Times lo publicó en la página tres. Pero en Alemania, el canciller Helmut Kohl lo calificó como “un golpe de suerte para el mundo”. La agencia TASS acusó a Reagan de “provocador”.
29 meses después, la noche del 9 de noviembre de 1989, el Muro cayó. Miles de alemanes del Este cruzaron al Oeste. Entre ellos, una joven de 35 años llamada Ángela Merkel, destinada a ser canciller. Reagan no vivió para verlo, pero su frase quedó grabada como el principio del fin de la URSS.
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