El dato que esconden los precios de la carne: ¿estabilidad o cambio de hábitos?
¿Sabías que el precio de la carne vacuna lleva tres meses casi sin moverse? Pero el consumo cambió. Enterate qué está pasando con el plato de los argentinos.
El dato que esconden los precios de la carne: ¿estabilidad o cambio de hábitos?
El mercado de la carne vacuna en Argentina atraviesa un momento atípico: los precios casi no se mueven, pero el consumo cae y las alternativas ganan terreno. ¿Qué está pasando realmente?
Según el último Relevamiento de Precios Minoristas del IPCVA, en junio el kilo de carne vacuna promedió los $18.617, con un incremento mensual de apenas 0,3%. Es el tercer mes consecutivo con subas por debajo de la inflación, algo que no se veía desde hace años.
En paralelo, el consumo aparente de carne vacuna en mayo fue de 47,4 kilos por habitante al año, un 6,4% menos que en el mismo mes de 2023. Pero ojo: el dato es de “consumo aparente”, que mide disponibilidad, no lo que realmente se come. Los expertos recomiendan mirar medias móviles para entender la tendencia.
¿Qué está comiendo la gente?
La foto de largo plazo muestra un cambio de plato: el consumo de carne vacuna pasó de 49,2 kilos por persona en 2021 a 47,4 kilos hoy. En cambio, el pollo se mantiene estable (46,7 kilos) y el cerdo saltó de 15 a 19,6 kilos en el mismo período.
La razón es simple: con lo que cuesta un kilo de carne vacuna, se pueden comprar casi dos kilos de cerdo o cuatro de pollo. La brecha de precios relativos empuja a los consumidores a buscar alternativas más baratas.
El consumo total de las tres carnes, sin embargo, subió: pasó de 110 kilos por habitante en 2021 a 114 kilos actuales. Argentina sigue siendo el segundo mayor consumidor de carne del mundo, detrás de Estados Unidos.
¿Por qué los precios no suben?
La estabilidad de precios no es casual. Detrás hay una oferta abundante de carnes sustitutas y, además, un nuevo actor: la carne vacuna importada. En los primeros cinco meses del año ingresaron más de 11.500 toneladas, un número pequeño pero en crecimiento.
Según Rosgan, el consumidor ya no convalida aumentos bruscos como en épocas de alta inflación. Tras el salto de marzo (más del 10%), el mercado entró en una meseta que podría extenderse durante el segundo semestre, ayudada por una mayor disponibilidad estacional de hacienda y la retención de animales para engorde.
Este nuevo equilibrio acerca al mercado argentino al de otros grandes productores, donde la integración entre consumo interno y exportaciones es más eficiente.
También puede interesarle