El crimen de Wimbledon Common que conmocionó a Inglaterra: un inocente en la cárcel y el verdadero asesino libre por 16 años
Un inocente pasó un año en prisión por un crimen que no cometió. ¿Cómo logró la policía inglesa dar con el verdadero asesino después de 16 años?
Rachel Nickell, de 23 años, fue asesinada a puñaladas delante de su hijo de dos años en un parque londinense en 1992. La policía acusó a un inocente, Colin Stagg, que pasó un año en prisión antes de que el caso se derrumbara. Recién en 2008, el ADN identificó al culpable: Robert Napper, un asesino serial que ya estaba internado por otro crimen.
Un paseo que terminó en tragedia
Rachel Nickell vivía en el sur de Londres con su pareja André Hanscombe y su hijo Alexander. Aquel 15 de julio de 1992, salió a pasear a su perro por Wimbledon Common, como solía hacer. Pero poco antes del mediodía, un hombre la interceptó en un sendero y la atacó con saña.
El agresor la apuñaló 49 veces y abusó sexualmente de ella. Rachel murió en el acto. Alexander, de solo dos años, fue hallado junto al cuerpo repitiendo: “Despierta, mamá”. La escena conmocionó al Reino Unido y ocupó las portadas durante semanas.
La caza del sospechoso equivocado
La presión por encontrar al asesino llevó a la policía a centrarse en Colin Stagg, un vecino que frecuentaba el parque y tenía intereses en el ocultismo. Sin pruebas físicas, los investigadores montaron una operación encubierta: una agente se hizo pasar por una mujer interesada en él y mantuvo correspondencia durante meses, intentando sonsacarle una confesión sobre fantasías violentas.
Stagg nunca confesó. Aun así, fue detenido en 1993 y llevado a juicio. El juez desestimó el caso al considerar que la operación era un “engaño grave” que buscaba inducir una confesión, no hallar pruebas. Stagg quedó libre tras pasar más de un año preso, pero su vida quedó destruida: fue señalado públicamente como el asesino y sufrió el rechazo social. Años después, recibió una indemnización del Estado.
El verdadero responsable, un asesino serial
Mientras Stagg era perseguido, Robert Napper seguía atacando. En 1993 asesinó a Samantha Bisset y a su hija de cuatro años en su departamento. Detenido por ese crimen, fue declarado inimputable por esquizofrenia paranoide y otros trastornos, e internado en el Hospital Broadmoor.
Los avances en ADN permitieron reabrir el caso de Rachel Nickell. Las muestras de la escena del crimen coincidieron con Napper. En 2008, durante una audiencia judicial, confesó el asesinato y fue condenado a permanencia indefinida en el psiquiátrico de máxima seguridad. Así se cerró una investigación que duró 16 años.
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