El corazón fuera de ritmo: la arritmia silenciosa que puede desencadenar un ACV

Una arritmia silenciosa que no da aviso pero multiplica el riesgo de ACV. ¿Sabés cómo detectarla a tiempo? Los detalles que tenés que conocer.

Por infotucuman · 29/06/2026 · min de lectura
El corazón fuera de ritmo: la arritmia silenciosa que puede desencadenar un ACV

¿Sabías que un corazón desordenado puede multiplicar por cinco el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular? La fibrilación auricular, una arritmia que muchas veces no da señales, es una de las principales causas de ACV prevenibles.

La salud cardiovascular volvió al centro de la escena, y con ella una pregunta clave: ¿se puede evitar un ACV antes de que ocurra? Para muchos casos, la respuesta es sí, y la clave está en un chequeo médico periódico que detecte a tiempo los factores de riesgo.

¿Qué es la fibrilación auricular?

Se trata de una alteración del ritmo cardíaco donde el corazón late de forma desorganizada, entre 100 y 175 latidos por minuto, en lugar de los 60 a 100 normales. El Dr. Fernando Scazzuso, jefe de Electrofisiología y Arritmias del ICBA, explica: “Los pacientes con alta probabilidad de ACV suelen tener fibrilación auricular, el corazón no late de forma regular”.

Esa desorganización eléctrica favorece la formación de coágulos. “La principal complicación es el desarrollo de coágulos, que eleva hasta cinco veces el riesgo de ACV”, agrega el especialista. En la FA no valvular, más del 90% de esos coágulos se origina en la orejuela auricular izquierda.

¿A quiénes afecta más?

En Argentina, la prevalencia estimada de FA es del 1% al 2% en adultos, pero supera el 10% en mayores de 75 años. El riesgo crece con edad avanzada, hipertensión no controlada, diabetes, insuficiencia cardíaca o antecedentes vasculares.

Prevención: la clave está en detectarla a tiempo

La Dra. Marianela López Armaretti, neuróloga del Hospital Italiano, afirma: “La FA es una de las principales causas de ACV isquémico cardioembólico. Una proporción importante puede prevenirse con detección oportuna, evaluación del riesgo tromboembólico y estrategias como anticoagulación o cierre de la orejuela”.

No existe un único camino terapéutico. El profesional decide según edad, comorbilidades, riesgo de sangrado y preferencias del paciente. Las opciones incluyen anticoagulación oral, oclusión de la orejuela, ablación cardíaca (por frío, calor o campo pulsado) y, en algunos casos, marcapasos.

Hábitos que salvan vidas

Scazzuso recomienda: “Alimentación saludable, peso adecuado, ejercicio sistemático y no fumar”. Los síntomas de alerta incluyen palpitaciones, fatiga, dificultad para respirar, mareos, dolor en el pecho o confusión. Pero ojo: muchas personas no presentan síntomas y se descubre en un chequeo de rutina.

López Armaretti cierra con un mensaje clave: “El principal objetivo es prevenir el primer ACV o su recurrencia. Para eso es fundamental la detección temprana de la FA y el control de factores de riesgo cardiovasculares, junto con hábitos saludables como actividad física, alimentación equilibrada y dejar de fumar”.

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