El comienzo del fin: el viaje que cambiará para siempre la vida de los animales del zoológico de Luján

¿Pueden animales que solo conocieron el encierro aprender a vivir en libertad? El operativo que comenzó en Luján busca responder esa pregunta trasladando a más de 60 ejemplares a santuarios especializados, en un esfuerzo por cerrar una era de sufrimiento naturalizado.

Por infotucuman · 23/02/2026 · min de lectura
El comienzo del fin: el viaje que cambiará para siempre la vida de los animales del zoológico de Luján

Un operativo internacional de rescate inició este lunes el traslado de más de 60 animales desde el exzoológico de Luján hacia santuarios especializados en Europa. Tras cinco años de abandono en jaulas diminutas, los primeros en partir fueron dos osos pardos y una tigresa, marcando el inicio de un cambio de paradigma que busca dejar atrás la exhibición y reparar décadas de sufrimiento naturalizado. La misión, liderada por la organización Four Paws, planea reubicar a decenas de especies que permanecen en condiciones paupérrimas.

¿Quiénes son los primeros en partir?

Los animales prioritarios en este operativo son Gordo y Florencia, dos osos pardos de 17 y 18 años, y la tigresa Flora. Los osos, que llegaron siendo cachorros desde Batán, provincia de Buenos Aires, pasaron prácticamente toda su vida encerrados. Su estado de vulnerabilidad aceleró la decisión de trasladarlos.

Este lunes, Gordo y Florencia embarcaron rumbo a Frankfurt, Alemania. Desde allí serán derivados al santuario de osos en Belitsa, Bulgaria, ubicado a 167 kilómetros de Sofía. Este centro fue creado especialmente para albergar a los llamados “osos bailarines”, rescatados de una tradición cruel que existió en países como Albania, Serbia, Rumania y Bulgaria.

La tigresa Flora, por su parte, sufrió múltiples cirugías en sus patas debido a las condiciones de su encierro, que hicieron que sus uñas crecieran hacia adentro hasta encarnarse. Lograron salvarla después de varias intervenciones. Es extremadamente tímida y será trasladada a un santuario especializado en grandes felinos en los Países Bajos.

Un rescate que llega tarde

Pasaron cinco años desde que un centenar de animales quedaron a la deriva en el predio de Luján, encerrados en jaulas diminutas, sin mejoras estructurales y sin un plan concreto. Muchos nacieron en cautiverio y otros provienen de circos, todos con un patrón común: encierro, depresión y cuerpos sin tonicidad muscular por la falta absoluta de espacio.

Fue recién en septiembre del año pasado cuando la organización internacional Four Paws llegó para planificar seriamente esta misión de rescate. El jefe de la operación es Amir Khalil, un veterinario egipcio con décadas de experiencia en rescates en zoológicos abandonados, circos e incluso en contextos de guerra.

Su objetivo en Luján es claro: trasladar a más de 60 animales y cerrar definitivamente un capítulo de abandono. Esto representa un cambio de paradigma que viene gestándose desde hace años, pasando por la prohibición de animales en circos, el debate sobre los zoológicos tradicionales y su transformación en ecoparques.

La difícil adaptación que les espera

El proceso no será simple para los animales rescatados. Primero atravesarán un período de adaptación en sus nuevos hogares. Tendrán que aprender —o reaprender— conductas básicas como trepar árboles, desplazarse en terrenos amplios, explorar, regular su alimentación y enfrentar el clima.

Los osos pardos no son especialmente gregarios, pero aún así deberán incorporar nuevas dinámicas y recuperar instintos dormidos durante años de encierro. En el santuario de Belitsa convivirán con otros ejemplares también rescatados, en grandes extensiones boscosas y con supervisión veterinaria.

El caso de la tigresa Flora es particularmente dramático. Las condiciones paupérrimas de su encierro la llevaron a sufrir graves problemas en sus patas, requiriendo múltiples cirugías. En el santuario de los Países Bajos, también convivirá con otros animales rescatados, en un ambiente diseñado para su rehabilitación conductual.

Un cambio que va más allá de los animales

Este operativo demuestra que el cambio es posible y representa un avance para la sociedad en su conjunto. Se trata de revisar prácticas que durante años se han naturalizado y entender que la dignidad no puede ser selectiva. La forma en que tratamos a los animales habla directamente de la humanidad que queremos construir.

Lo que ocurra con los decenas de especies que aún permanecen en el exzoológico de Luján también nos interpela. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, esa humanidad comienza a estar a la altura de esos valores, iniciando un camino para cerrar una era de exhibición y sufrimiento.

El operativo en marcha es solo el comienzo. Quedan decenas de animales esperando su oportunidad para una vida digna, lejos de las jaulas que los han contenido durante años, en un esfuerzo internacional que busca, finalmente, reparar el daño causado.

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